La Mostra de Ribadavia comienza convirtiendo las calles de la villa en escenarios El festival se reivindica como la cita escénica más importante del verano gallego3905134 Sudar arte por las piedras
16 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Desde ayer y hasta el sábado próximo no todo lo que pase en Ribadavia forma parte de la realidad. Quizá se acerque alguien, vestido como usted, incluso insinuando un cabreo como el que usted tiene por la subida sin tregua de los carburantes y quiera entablar una conversación sobre el clima del día o el acuerdo entre socialistas y nacionalistas. Es posible que usted crea que es real, pero diez minutos después verá que el hombre estará dando la brasa en otro lado de la Praza Maior y se percatará de que, sin quererlo, usted ha pasado a formar parte del elenco espontáneo de la Mostra de Teatro de Ribadavia. El festival con más solera de Galicia se inició ayer llamando a participar en el teatro de las maneras más diversas. Dejarse sorprender por las variaciones del payaso en las calles es sólo una de ellas, aunque todos la señalen como la más agradecida.? Quedarse al fresquito de la noche en el Auditorio do Castelo es otra de las opciones, ésta cruzando el teatro con las campanadas a media noche, con las estrellas fugaces e incluso con Copito de Nieve, cuya blanca vida animada de simio inteligente se cruzó con la noche de O Ribeiro. La opción callejera tiene tantas variantes que casi no se dan contado. Ligar motos y teatro no parece lo más sencillo, pero en Ribadavia todo es posible, ayer sin ir más lejos. Aunque no te patrocine una multinacional de las comunicaciones puedes dar espectáculo subido a una moto, con sus modificaciones, claro, pero con las dos únicas ruedas de rigor. En lugar del texto se escuchan el motor y las dos ruedas se convierten en jinete escénico para contar algunas historias, tontear con el público con esa tranquilidad que da al espectador saber que todo lo que pasa cuando un personaje se dirige a tí es puro teatro. Lo hizo la Industrial Teatrera. Las piedras de Ribadavia, las del castillo de los Sarmiento, que fueron la última sede del Reino de Galicia, son estupendas para hacer teatro. Hay quien dice que es debido a que la historia es otra forma de teatro o también que el señorío de Ribadavia siempre tuvo un punto de farándula.