El primer día se detectaron 66 vehículos que circulaban con exceso de velocidad por la A-6 en la zona de Lugo, pese a la lluvia y al anuncio del control de radar
10 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.La drástica subida de las multas por algunas infracciones parece no asustar a un buen número de conductores. Ayer, primer día de entrada en vigor de la reforma de la Ley de Seguridad Vial, seguimos de cerca el trabajo de una patrulla de la Guardia Civil de Tráfico en la A-6. Los resultados, tras las casi cinco horas de control, son para echarse las manos a la cabeza. Sesenta y seis conductores sobrepasaron ampliamente los límites de velocidad establecidos, a pesar de que estaban anunciados los controles de radar. A esa lista de infracciones hay que añadir también varias por el uso del móvil, otras por falta de documentos obligatorios en los vehículos y una por llevar un bebé en el asiento delantero sin la debida precaución. Esta retahíla de despropósitos es el pan nuestro de cada día para los agentes en las carreteras gallegas. La patrulla del destacamento de Tráfico de la Comandancia de Lugo comenzó su trabajo, sobre las ocho de la mañana, con la colocación de un radar trípode en el kilómetro 534 de la A-6, en sentido A Coruña, en el municipio de Guitiriz. Desde ese momento fueron activados los paneles advirtiendo del control, pero ni así. Al poco de estar montado el operativo, el radar ya pescó a un apurado que pasó a 193 por hora. En ese momento llovía torrencialmente debido a la tormenta y la visibilidad era escasa. El infractor pagará, como mínimo, 300 euros y se quedará un mes sin carné. Hasta las once menos cuarto, que fue levantado el operativo, el radar siguió capturando matrículas de vehículos que iban como centellas. La velocidad excesiva es la reina de las infracciones. «Habría que ver la cara con que reciben la notificación de sanción sus conductores», comentó un agente de la Guardia Civil. La segunda fase del dispositivo supuso trasladarse al kilómetro 441 de la autovía, sentido A Coruña, en el municipio de As Nogais, concretamente a la salida del túnel de Doncos por el que la velocidad máxima permitida es de 90 kilómetros por hora. También en este caso los paneles luminosos advertían del control. Los resultados fueron similares a los de Guitiriz: 39 vehículos superaron los límites, entre ellos dos camiones que iban a más de 120, y un turismo pasó a 160, casi el doble de lo permitido. Ya puede ir preparándose su conductor a quedarse una temporadita sin carné y a pagar una suma considerable de euros. Pero hubo más. Además del agente que se ocupó del radar, un compañero le auxilió en un vehículo camuflado de apoyo. El guardia descubrió a dos camioneros que hablaban por el móvil y que estrenarán las nuevas sanciones por este concepto. Por si eso fuera poco, uno de los vehículos pesados circulaba con el seguro caducado y otro con un disco de tacógrafo no adecuado. Un bebé inseguro Cuando el fotógrafo hacía su trabajo en la autovía, uno de los agentes de la Guardia Civil apreció cómo el chófer una furgoneta que circulaba en dirección a Madrid por la N-VI en el municipio lucense daba ráfagas de luz a los demás conductores para advertirles de la presencia de los controles, algo que está prohibido. Cuando le dieron el alto al infractor, el guardia pudo comprobar que llevaba en el asiento delantero a un bebé de unos dos años de edad sin ningún tipo de protección. Un frenazo no demasiado brusco hubiese servido para que el pequeño impactase bruscamente contra el salpicadero. Fuentes de la Guardia Civil dijeron que ayer no aplicaron más sanciones que las habituales, pese a la entrada en vigor de la reformada ley.