A Nicole le gusta el tenis

Alba Díaz-Pachín

SOCIEDAD

DON EMMERT | AFP

03 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Resulta habitual ver a las grandes estrellas de Hollywood de vez en cuando en los grandes eventos deportivos. Es un clásico, por ejemplo, ver a Jack Nicholson o a Brad Pitt en el baloncesto, pero yo no tengo ningún recuerdo de Nicole Kidman dejándose seducir por el deporte. Pero ahí la tienen, asistiendo en Nueva York a un partido del Open de Estados Unidos. ¿Al de Moyá ? Podría ser, dado el nuevo look del tenista mallorquín que, dicho sea de paso, está como un queso. Pero no, el partido que concitó la atención de Nicole, convertida en bruja estos días en nuestras pantallas, fue el que enfrentó a la eslovaca Daniela Hantuchova con Venus Wiliams . Una lástima, porque no me importaría especular en esta página con un posible romance entre la actriz pelirroja y el morenazo tenista. Algo así como «En brazos de la mujer madura», aunque seguro que más de un lector, por más joven que fuera, no le importaría en absoluto caerse en brazos de este pedazo de actriz. «Sí, sí» me soplan por aquí, pero no les voy a decir quien. Les cuento ahora una historia que tiene su parte conmovedora y también graciosa. Empieza con la jubilación del padre Doménico Gallizzi , una institución en el barrio Zen de Palermo. Para sustituirlo, las autoridades eclesiásticas enviaron allí a Massimiliano Cerilli , un joven sacerdote que, al poco tiempo, conoció a una hermosa feligresa de la que se enamoró. Y se enamoró tanto que decidió colgar los hábitos y casarse con ella. Ante el chasco, el obispado decidió enviar al hermano de Massimilano, Tonino , para sustituirle en la misma parroquia. Y ¿qué ocurrió? Efectivamente. También se enamoró y también decidió colgar los hábitos, aunque esta vez el motivo fue una mujer casada. «Si lo hizo mi hermano, ¿Por qué no yo» debió pensar el joven sacerdote italiano. Mientras tanto, el obispo declaraba a un periódico siciliano: «Es difícil de explicar lo que ha ocurrido». No me extraña. Amplias tragaderas Ahora que, para cosas extrañas, el concurso de tragasables que se está llevando a cabo en una localidad de Pennsylvania. Ya saben que Estados Unidos es la meca de este tipo de cosas raras. En la imagen pueden ver a nueve profesionales del asunto ejecutando su especialidad de forma simultánea. Los hay gordos, flacos, hombres, mujeres, frikis y de todo tipo de tendencias. Sólo les une esa garganta profunda y a prueba de cortes, supongo. Me he evitado otra imagen en la que uno de ellos consigue introducir cinco espadas al mismo tiempo en busca de algún récord que, francamente, no sé a quien le puede importar. Bueno sí. A la Asociación Internacional de Tragadores de Sables que, aunque no lo crean, existe.