Hechos y figuras
08 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Una confesión de esas que marcan un antes y un después. Siempre me ha gustado Boy George. Como artista y por su personalidad excéntrica, quiero decir. Aunque después de ver las fotos que ayer llegaron a la Redacción creo que me lo voy a hacer mirar. Por primera vez en mucho tiempo se le ha podido ver sin los quintales de maquillaje que le caracterizan y esas combinaciones de ropas y sombreros coloristas. No es que haya descubierto de forma tardía el encanto del minimalismo, sino que la historia es más truculenta. Les cuento. Con esta cara y de esta guisa fue como salió de una comisaría en el corazón de Nueva York, donde tiene un apartamento, después de haber sido detenido y tener que testificar por posesión de drogas. No creo que a nadie le pille de nuevas las aficiones psicotrópicas del cantante inglés, ¿no? Pero cómo fue detenido tiene su miga. Al parecer, Boy George?hizo una llamada de emergencia para decir que habían robado en su piso. Los agentes que acudieron a investigar hallaron una pequeña cantidad de cocaína junto a un ordenador y determinaron que no había habido robo alguno. Así que no sólo ha sido acusado de posesión de estupefacientes, sino de hacer denuncias falsas. No sé a ustedes, pero a mí me suena un poco raro todo. A mí al menos no se me ocurriría atraer a mi casa a la policía con una mentirijilla si tuviera algo que ocultarles. Y menos, dejar ese algo al lado del ratón. Pero claro yo no soy una estrella del pop -aunque sea trasnochada, como mi apreciado Boy George-, e igual ellos piensan de otra forma que yo no logro entender. En fin, ahora estará un tiempo pendiente del juez. Mientras, yo desempolvaré las cintas de Culture Club en las que tenía ese mítico Do you really want to hurt me? que bailé en las discotecas de tarde. Porque los años no pasan sólo para Boy George. ? El ministro de Trabajo inglés sigue con las hormonas revolucionadas Y para seguir con líos de personajes conocidos pasamos a temas de faldas y un casanova peculiar. Se trata del ministro de Trabajo del Gobierno de Tony Blair, David Blunkett, al que quizá recuerden por haber tenido que dimitir el pasado año como ministro del Interior tras una larga batalla por la paternidad del hijo tenido con una conocida periodista casada con otro hombre. Pues ahora se le conoce otro escarceo sonado, aunque al parecer fue una trampa para sacarle unos milloncetes. La chica que le tendió la trampa, junto a un supuesto amigo de Blunkett, es Sally Anderson, una mujer de 29 años con la que tuvo una cita a ciegas en un club de Londres conocido por sus juergas exclusivas para personas que quieren permanecer en el anonimato. Tras la cita hubo otras hasta el punto de que la joven ahora conoce interesantes cotilleos sobre su partenaire , con lo que espera hacer negocio. Y visto como está el mundillo del famoseo no dudo que recibirá una interesante suma de algún periódico sensacionalista, o del propio Blunkett para que calle la boquita. Y no me resisto a comentar a mi admirado Jean-Paul Gaultier, que en el desfile que ha presentado para Hermes en la pasarela de la semana de la moda de París recupera un aire dieciochesco en la mujer, la envuelve en ese aura de debilidad y dulzura de la mujer victoriana. ?¡Cómo cambian las cosas! La rebeldía de Gaultier se ha calmado y ha dado paso a auténticos desfiles de muñecas frágiles, pero siempre llenas de belleza.