«Ser médico no es sólo tener estudios»

R. Domínguez A CORUÑA

SOCIEDAD

Entrevista | Alfonso Castro Beiras La Asociación de Médicos Gallegos ha concedido al cardiólogo el Premio Nóvoa Santos por «situar el nivel de la especialidad entre los pioneros de Europa»

12 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

?l día 18 y en Madrid, Alfonso Castro Beiras, director del Área del Corazón del Canalejo, recibirá el Premio Nóvoa Santos, una distinción especial para quien fue alumno del maestro de médicos en la cátedra de Patología de Santiago. «Es muy de agradecer porque te lo conceden tus propios compañeros, que son quienes te conocen mejor, aunque el jurado no es local», sostiene. -La Asociación Gallega de Médicos destaca su tenacidad e inteligencia aplicada al desarrollo de la especialidad. ¿Cuáles cree que son los requisitos necesarios para ser un buen cardiólogo? -Para ser cardiólogo hay que ser médico, que no es sólo tener estudios. Se requiere vocación y una actitud de servicio. Se necesita un alto nivel de conocimientos, que cambian rápidamente, porque hay un alud diario de información que hay que procesar, y ser conscientes de que trabajamos en un servicio d e boutique , porque cada paciente es un mundo. La medicina nunca dejó de ser personalizada, pero hoy el genoma humano te demuestra que todos somos diferentes y que el abordaje varía entre dos personas con la misma enfermedad. Es importante la formación en un sitio adecuado, en volumen y calidad de trabajo y, sobre todo, el entorno cultural. Eso marca a un residente. Aprendes a priorizar, a perder corporativismo, a ver que lo más importante es el paciente, a evitar el concepto de trabajador con horario, a compartir el conocimiento y repartir el esfuerzo... El que quiera ser médico tiene que saber que va a vivir siempre acompañado de las angustias de sus pacientes. -El premio reconoce 28 años de trabajo. -Es un reconocimiento al impacto de una trayectoria de grupo, que ha influido fuera de Galicia. -¿La clave del éxito? -Hemos demostrado que hay tres vertientes en paralelo, que hemos desarrollado, en la estructura de un área como la nuestra: la asistencia, la docencia y la investigación. La parte asistencial ha de ser de excelencia, con el paciente en el centro. Nuestro hospital está en la vanguardia en el tratamiento de enfermedades cardiovasculares. Y no lo decimos nosotros, lo han reconocido instituciones ajenas. El número de pacientes que atendemos supera el área sanitaria en muchos casos e incluso para algunos somos el centro de referencia para toda Galicia, como trasplante o cirugía infantil. Tratamos muy bien la enfermedad aguda, y ahora tenemos que ir hacia una asistencia más transversal, tenemos que romper las paredes del hospital porque estamos viviendo la transformación hacia las enfermedades crónicas, con muchas necesidades de cuidados. -¿Y la docencia? -Nuestro objetivo es formar al mejor cardiólogo europeo, por eso tenemos, con la Universidad y dentro del tercer ciclo, programas de rotación en Londres. Los residentes que eligen Cardiología en el Canalejo están siempre por debajo del número 200 de toda España, y tenemos 15, porque los datos que tenemos es que el número que se están formando no va a ser suficiente. Además, nos preocupa no sólo a los médicos, y nuestra apuesta más próxima será un plan para la enfermería, importantísima en los cuidados. -La tercera pata es la investigación. -Tenemos la obligación de devolver a la sociedad al menos parte de lo que recibimos al manejar conocimientos. Sin ella no podría mejorarse la calidad asistencial y es, además, una motivación para los profesionales. Trabajamos con la UDC y somos el único hospital de Galicia en la Red Nacional Cardiovascular. Desarrollamos cuatro líneas en genética, trasplante, implante de células para regeneración cardíaca y factores de riesgo cardiovasculares. -¿Proyectos? -En asistencia, tenemos en marcha dos. Uno es el programa Progalia de atención al infarto agudo de miocardio, que se desarrolla con el 061 y persigue lograr que a los pacientes en los que esté indicado se les realice una angioplastia primaria, abrirle la arteria cerrada, en menos de 120 minutos. Eso exige tener las salas de hemodinámica abiertas las 24 horas del día y los 365 días del año, pero creo que, hoy por hoy, A Coruña tiene la mejor atención al infarto de toda España. -¿Y el otro? -Una experiencia piloto para implantar consultas de alta resolución. Uno de los problemas es que el paciente del que se sospecha que tiene una dolencia cardiológica crónica da muchas vueltas en el sistema antes de que se le indique un tratamiento. Atendemos 7.000 enfermos nuevos al año y hay que dar con una fórmula para el diagnóstico en una sola consulta, de manera que a cada uno se le haga el electro o las pruebas que necesite. Además, hay que diseñar planes de seguimiento con atención primaria.