La pesadilla de Barbie

SOCIEDAD

MEDIO FERRADO

25 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

COMO a camarón que se duerme, lo arrastra a uno la corriente de los regalos de Navidad y ya no sabe ni lo que compra. Suponíamos que a las niñas de 6 a 10 años les gustan las muñecas que representan a chicas adultas, como la Barbie. Pero un estudio de psicólogos británicos dice que las niñas de aquel país odian a esa muñeca y la utilizan para torturarla, cortarla, decapitarla y hasta para meterla en el microondas. En países ricos como Inglaterra, la Barbie se ha hecho excedentaria: hay demasiadas. El estudio dice que por eso los niños y las niñas disponen de ellas para hacerles perrerías. ¿O será que las niñas inglesas son más bien tipo Fergie que tipo Lady Di y atacan a su opuesta? ¿O tendrán razón los educadores del Kremlin que tienen a la muñeca en la lista negra? Para los gabinetes de vigilancia moral de Putin, la rubita de plástico provoca «manifestaciones sexuales prematuras» y se investiga si genera agresión, crueldad o inmoralidad. Una experta dice que, al menos, debería tener algo más de cadera y menos pecho, para no crear estereotipos frustrantes. Barbie también provoca, aunque no lo digan los rusos, pérdida de ventas de la industria local que, sin temor a erupciones sexuales o agresivas, se ha puesto a fabricar la muñeca Natasha, con un poco más de cadera y un poco menos de pecho que la yanqui. Y uno iba, inocentemente, a hacer un regalo. Pues le damos veinte euros a cada cativa y que se compren lo que les dé la gana.