MEDIO FERRADO
01 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.COMIENZA el año del tabaco, o sea, del no-tabaco, y unos cuantos nos vemos de repente apeados en el futuro como ningún otro Año Nuevo (vida nueva), aparte el de la mili y el 76, primero sin Franco. Los fumadores de oficina y taller hacen aterrizaje forzoso en la vida sana. He de decirles que el cambio no es traumático, porque somos demócratas y aceptamos con talante el consenso mayoritario. Y que peor fue la persecución en 1692, cuando, según cita Fernando Ortiz en su Contrapunteo cubano ... (Cátedra, 2002), cinco clérigos compostelanos fueron emparedados por fumar en el coro durante los oficios divinos. Pero aunque no sea tan grave, en estos momentos de gran consenso siempre surgen los que quieren completar la tarea. Ya se habla de que fumar al volante distrae y de que las películas en las que se fuma son un mal ejemplo para la adolescencia. Estoy viendo el futuro: las películas de Bogart, relegadas a horas intempestivas, marcadas con la X. Adiós, Humphrey: por andar siempre con el cigarrillo colgado, los muchachos se perderán tus personajes magistrales, siempre solos ante el peligro, venciendo a los malos por la fuerza de las convicciones y no a guantazos como Schwarzenegger y otros héroes baratos, tan impasible ante las señoras hasta que una te enciende una cerilla y te deja encandilado...