Hechos y figuras
08 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Las estrellas de cine parecen haberse apagado. Al menos no brillan con el porte de las grandes actrices de otro tiempo, aquellas que pese a tener que pelear con las grandes compañías cinematográficas, la Metro o la Paramount, para conseguir un contrato decente irradiaban un halo de glamur que las elevaba sobre el común de los mortales. Pero ahora, volando bajo el yugo de sus agentes, ven como el privilegio de dejar huella ante el Teatro Chino de Los Ángeles ya no es lo que era. Imagínense qué pensaría la gran Mae West de saber que a menos de cien metros de donde ella, la diva, estampó sus huellas hizo lo propio Britney Spears, con perdón de los fans de la rubia que quiere ser adolescente. Por eso se han preguntado alguna vez qué pasa ahora por nuestras mentes cuando nos mencionan la palabra actriz. Imagino que pocos piensan en Nuria Espert. Después de este largo párrafo, imagino también que se preguntarán a qué viene este discurso retro. Es que ayer, en las localidades norteamericanas de Las Vegas, Palm Springs y Santa Mónica lucieron palmito tres tipos diferentes de mujeres unidas únicamente por la interpretación. En la capital mundial del juego, ubicada a poco más de tres horas en coche de Los Ángeles, se celebra estos días un encuentro dedicado a la industria del erotismo. En esa ciudad situada en medio del desierto californiano se dieron cita exuberantes señoras y señoritas cuyo trabajo es levantar a su paso algo más que las miradas. Allí estaba, entre otras, Mariah Carey, quien imitando los pasos de otro actor, Arnold Schwarzenegger, se presentó a las elecciones del Estado.?Los 20.000 aficionados que acudieron a esta reunión paralela a la Feria Internacional de Electrónica (CES) pagaron entre 40 y 50 dólares por cabeza para conocer en persona a la estrella favorita de sus sueños eróticos. Pese a la presencia de actrices de la talla de Shirley MacLaine, hermana del eterno galán Warren Betty, la gala no despertó la misma expectación que el festival de Las Vegas. Algunas de las viejas damas de la pantalla grande, aquellas que como ésta andaban en El Rolls-Royce amarillo, mudan las tablas por el lápiz y escriben libros de gran éxito sobre el Camino de Santiago. El tercero de los escenarios en los que ayer aparecieron las chicas de la pantalla fue Santa Mónica, uno de los barrios más conocidos de Los Ángeles. Allí Jamie Lee Curtis y Rhea Perlman participaron en la inauguración de una nueva librería. Ambas actrices jugaron con los niños y mostraron su cara más terrenal, lejos de los platós, de las entrevistas en las grandes cadenas y de las promociones.