LA GOLETA | O |
05 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.ESTE AÑO se celebra el quinto centenario de San Francisco Javier. La Universidad Pontificia Comillas ha programado distintos actos para conmemorar tan gozosa efeméride. Hace unas semanas visitó su sede un entusiasta misionero acompañado de algunos voluntarios y de una docena de niños mutilados, en una o las dos piernas, víctimas de una bomba. Su presencia me impresionó sobremanera. Se llama Enrique Figaredo, es jesuita y licenciado en Teología, Económicas y Filosofía. En 1985 fue voluntario al Servicio de refugiados en Tailandia. En 1988 conoció Camboya, cuya guerra civil ha dejado cientos de campos de minas que provocan miles de mutilados al año. Impactado, decide regresar y desde 1993, con las aportaciones que recibe, su misión sostiene un hospital, escuelas, talleres y construye viviendas, pozos y canales de agua. En el 2000 es ordenado obispo de Battambang. El padre Kike es conocido como el obispo de las sillas de ruedas . Ha hecho realidad un proyecto de construcción de sillas de ruedas por los propios mutilados. Son ya más de cuatro mil las fabricadas. Una Navidad, en el Belén, Ángeles y pastores traían al Niño como regalo una silla de ruedas. Relataba este intrépido misionero que, cuando un discapacitado veía la silla de ruedas, su alegría era indescriptible. Al oírlo pensé: ¡qué diferente es el mundo y los que lo habitamos! Cuando uno de nuestros jóvenes queda parapléjico por un accidente de tráfico, al ver su silla de ruedas se derrumba. Piensa: «Transformará mi vida, prueba mi dependencia, limitará mi libertad». Por el contrario, el adolescente camboyano al ver su silla piensa: «Transformará mi vida, seré menos dependiente, aumentará mi libertad». Ambos sentimientos aún reales, son contradictorios. La razón es que en el primer mundo la silla se da por supuesta; en el Tercer Mundo, no. Aun siendo la misma silla, y sirviendo para lo mismo, uno la considera una maldición, otro una bendición. Todo depende. Como dijo el poeta: «Nada es verdad ni es mentira / todo es según el color del cristal con que se mira».