La fe de Kidman

JUANCHO MARTÍNEZ

SOCIEDAD

MEDIO FERRADO | O |

25 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

NICOLE KIDMAN se ha casado en su Australia querida y lo ha hecho, diríamos aquí, como Dios manda, es decir, por la Iglesia, o sea, católica. Nicole fue, entre otros muchos personajes, Embrujada , y los que no creemos en mucho más que en la certeza de la muerte y en el poder del amor, creeríamos a pies juntillas que Nicole mueve montañas con un arrugar la nariz, y que si la guapa vuelve al redil romano por algo será. Aunque ella lo tenía más fácil que otras ovejas descarriadas de rubio vellón, porque diez años de vida con Tom Cruise y su inaguantable y bien asentada verdad trascendente de la Cienciología debe dar más argumentos para la reconversión que una transfusión de ADN de la madre Teresa de Calcuta. En estos tiempos escépticos, la gente se pone a creer en las cosas más raras que uno pueda imaginarse: en el mensaje divino de las ballenas jorobadas, en el planeta pensante de la hipótesis Gea, en el apocalipsis a manos del asteroide Hercóbulus (también llamado Ajenjo), en el triángulo de las Bermudas o en la curación por las pirámides. Los que, puestos a no creer, no creemos ya ni en el IPC, en lugar de leernos 800 páginas de la secuela veinticuatro del Caballo de Troya casi preferiríamos leer la Biblia; y situados en la tesitura de creer en lo que no se ve, en lugar de quedarnos con la boca abierta ante las visiones de algún deslenguado con levita de seda y página web, igual nos apuntábamos a la luz irracional que compartieron Dante, Fra Angélico, Leonardo, Miguel Ángel, el Greco y Dalí, aunque sólo sea por la tradición y por la historia del arte. Y también, un poco, por Nicole.