Energías renovables en el hogar

Raúl Romar García
R. Romar REDACCIÓN

SOCIEDAD

La Administración subvenciona la instalación de paneles térmicos y fotovoltaicos en las viviendas particulares, así como las calderas de biomasa para sustituir los combustibles fósiles.

13 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Contener el creciente consumo energético, que aumenta a un ritmo del 5% anual, es uno de los grandes objetivos del Gobierno para, por un lado, reducir la dependencia energética del país, del 80%, y, por otro, limitar el número de emisiones contaminantes y aproximarse a los objetivos marcados por el Protocolo de Kioto. Y este objetivo no sólo corresponde a las empresas, muy reguladas ya en este ámbito, sino también los ciudadanos. De hecho, las familias son las responsables del 30% del consumo energético del país: un 15% a través del vehículo privado, y otro tanto, con la vivienda. Racionalizar este consumo es parte de los objetivos de la Estrategia de Ahorro y Eficiencia Energética 2004-2012, que dentro del plan de acción 2005-2007 prevé un ahorro de energía primaria de doce millones de toneladas equivalentes de petróleo y una reducción de las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera de 32,5 millones de toneladas. Dentro de este programa, el Gobierno ha consignado este año para Galicia una inversión de 15,84 millones de euros, buena parte de los cuales irán destinados a mejorar la eficiencia en la edificación (30,3%) y renovar el equipamiento doméstico (35,2%). El Ministerio de Industria también aportará fondos para subvencionar las instalaciones de energía solar térmica, fotovoltaica para viviendas aisladas y calderas de biomasa. Al margen de estas iniciativas, la Xunta ha creado su propio Plan Galego de Aforro e Eficiencia Enerxética 2006-2009, que prevé reducir el crecimiento de la demanda de un 3,2% anual a un 2,35, lo que supondrá un ahorro equivalente a un millón de barriles de petróleo al año. De todas estas iniciativas también se podrán beneficiar los ciudadanos, que tendrán ocasión de incorporar las energías alternativas a su vida cotidiana. Si un ciudadano quiere instalar en su vivienda un panel solar fotovoltaico conectado a la red para producir electricidad, no podrá acceder este año a las subvenciones de la Administración. Esto no significa, sin embargo, que no existan compensaciones. La principal viene a través de la prima por venta de electricidad que las empresas del sector están obligadas a cumplir por ley. El productor particular recibirá 0,44 euros por kilovatio, lo que supone una prima de unos treinta céntimos. Una instalación tipo para una vivienda unifamiliar, con una potencia de cuatro kilovatios pico, cuesta 26.800 euros para un período de vida útil de 25 años, pero se podrá amortizar en 10 o 12 años. A partir de ahí casi todo serán beneficios, ya que los gastos de mantenimiento se sitúan en torno a 150 euros anuales. Además, los bancos ofrecen para este tipo de iniciativas préstamos en condiciones muy ventajosos que financian hasta el 80% de la inversión. Durante su funcionamiento, el panel evitará la emisión de casi dos toneladas de dióxido de carbono. En el caso de viviendas aisladas, sí existen ayudas para la instalación de paneles solares fotovoltaicos. La electricidad producida no se engancha a la red, sino que va directamente a la vivienda. En este caso, el precio de la instalación es muy relativo, ya que intervienen muchos factores, aunque la inversión puede alcanzar los 30.000 euros. La subvención cubre de media el 22% de este gasto. La instalación media para una familia, de unos cuatro metros cuadrados y destinada a producir exclusivamente agua caliente sanitaria, cuesta entre 3.200 y 4.800 euros. Las ayudas para los particulares pueden alcanzar un máximo del 37%, aunque la media se sitúa entre el 25% y el 30%. La instalación permite un ahorro anual de entre un 60% y un 75%, y el gasto realizado podrá amortizarse en un período que va de siete a nueve años. Los colectores solares térmicos para producir calor además de agua caliente son más caros y sólo están recomendados para viviendas nuevas. Una instalación cuesta entre 14.000 y 18.000 euros, pero es muy rentable, ya que cubre el 30% de las necesidades de calefacción de un hogar, y entre el 70% y 90% de las de agua caliente. El sistema de calefacción asociado, llamado de suelo radiante, distribuye el calor de forma uniforme por toda la casa. También está subvencionado. Sustituir una caldera de gasóleo por otra de biomasa para calefacción es más caro, ya que cuesta entre 7.000 y 8.000 euros para una vivienda. Pero ahora han salido unas ayudas que cubren hasta el 30% de la inversión, por lo que a corto plazo la inversión resulta rentable. Tanto para esta como para las otras ayudas, los interesados pueden ponerse en contacto con el Instituto Enerxético de Galicia (Inega).