Hallan un hueso de la fruta oriental en las ruinas romanas de Irún El lodo del puerto vasco conservó los restos y prueba la existencia de la arboricultura
23 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.POR TIRAR UN HUESO AL PUERTO Hace dos mil años un vecino de Oiasso, la actual Irún, comió un melocotón y tiró el hueso al agua del puerto de la entonces ciudad romana. Veinte siglos después, su despreocupado gesto ha hecho de la humilde semilla la primera evidencia del consumo de esta fruta, originaria de Oriente Próximo, en la península. Como si de un tratamiento anti-edad se tratara, la capa de agua y la ausencia de oxígeno de los lodos del puerto romano que lo cubrieron durante cientos de años impidieron al melocotón germinar y convertirse en un productivo frutal, pero lo conservaron intacto hasta nuestros días. Rescatado del barro por expertos del centro de investigaciones Arkeolan, el anónimo hueso se ha convertido ahora en una de las piezas estrella del nuevo Museo de la Romanización del Golfo de Vizcaya de Irún donde, según explicó su directora, Mertxe Urteaga, puede ser contemplado junto a otros miles de semillas también magníficamente conservadas en los sedimentos de Oiasso. Esta abundancia de restos vegetales, muy difíciles de encontrar en otras excavaciones arqueológicas, ha permitido a los especialistas constatar por primera vez en la península la existencia de cultivos de árboles frutales para consumo humano (arboricultura), como reveló la investigadora del CSIC Leonor Peña-Chocarro. Caso único Para esta experta, Oiasso es un yacimiento «único» ya que lo habitual es que la materia orgánica se descomponga rápidamente y los restos no se conserven o, si lo hacen, lleguen incompletos por la acción del fuego, tras haber sido cocinados o quemados en incendios. Sin embargo, los sedimentos del puerto romano de Irún han mantenido hasta nuestros días infinidad de bellotas, nueces, piñones, avellanas y huesos de cerezas, ciruelas e incluso frutas tan «exóticas» para aquellos tiempos, como el «melocotón estrella» del Museo Oiasso. Peña-Chocarro explicó que en Irún hay otros vestigios de gran interés como las pipas de uvas más antiguas halladas en el País Vasco, higos e incluso un grano de trigo, que junto a algunos huesos de aceitunas, documentan la existencia de comercio a larga distancia, porque se trata de especies foráneas.