Separación de cuerpos de hecho. Esa es la razón que alega la política colombiana Ingrid Betancourt para solicitar el divorcio del que ha sido su segundo marido, el publicista colombiano Juan Carlos Lecompte. Según la demanda que se presentó el pasado 30 de enero, la ex candidata a la presidencia entendía los seis años de secuestro en la selva por parte de las guerrillas de las FARC como una separación de hecho del matrimonio. Por su parte, Lecompte presentó ayer -y por eso se hizo pública la noticia- una contrademanda en la que es él quien pide el divorcio por incumplimiento de los deberes conyugales y habla de la separación física como «creada por fuerza mayor».
La situación a partir de ahora será la siguiente: Betancourt, a través de su abogado, Gabriel Devis Morales, tiene diez días para contestar la contrademanda y, pasado ese tiempo, el titular del juzgado número 15 de familia de Bogotá deberá citar a las partes a un acto de conciliación -no tienen por qué asistir los protagonistas, sino solo sus letrados-. La resolución del pleito puede suponer la declaración de culpabilidad de una de las partes y eventualmente el pago de una pensión a la otra.
Helí Abel Torrado, abogado de Lecompte, ha pedido con la contrademanda que todo el proceso se haga con reserva -es decir, secreto- ya que incluye temas de la intimidad de los dos.
Infidelidades
El eufemismo esconde la que podría ser una batalla llena de trapos sucios, con infidelidades supuestas por ambos lados. A Lecompte se le achacó una relación con una mujer mexicana, y fue nada menos que su suegra, Yolanda Pulecio, la que comentó el rumor en las radios: «Lo que no le perdono al señor Lecompte -dijo la ex reina de la belleza- es que, mientras mi hija se perdía en la inhóspita jungla colombiana tratando de hacer su propio intercambio humanitario con Luis Eladio, él haya estado haciendo de las suyas en Bogotá junto a la mexicana de la que todos hablan».
Lo irónico del caso es que Ingrid Betancourt tuvo una relación física con el citado Luis Eladio (ex senador Luis Eladio Pérez). En este caso no se trata solo de un rumor, ya que la esposa de Pérez, Ángela, lo confirmó al diario El ?Tiempo en una entrevista tras la liberación de Ingrid: «Empecé a hablarle a Luis como estamos ahora hablando las dos [con la periodista]. Solo pidiéndole que me aclarara qué había ocurrido con sus sentimientos hacia mí [...]. Él me pidió que lo entendiera. Que esa relación [con Ingrid] fue básicamente producto de una solidaridad muy grande con una mujer que pasó por el mismo infierno que él, y en el que contra ella se podían además cometer los peores atropellos en su condición de mujer».
No fue un secreto que la relación había sido especial cuando, tras ser liberada, Ingrid apenas dio un abrazo a su marido -a diferencia de los apretones con su madre-, lo arrinconó y comenzó a viajar sola con sus hijos, momento desde el que ya se puede hablar de separación. Lecompte se quejó en varias ocasiones de lo que considera un desprecio inmerecido.
En Colombia hay división de opiniones en este caso que trasciende las cuestiones domésticas de una familia conocida. Y es que la ex candidata Betancourt no cuenta con el apoyo unánime de su pueblo. Hay que quien la considera más francesa que colombiana, quien dice de ella que es una niña malcriada que en la selva fue déspota, quien la acusa de abrazar la fama y abandonar a sus hijos... pocas voces se alzan contra Juan Carlos Lecompte, aunque es sabido que sobre los perdedores siempre hay menos quejas. | lvg