Igual que con cualquier otro servicio de Internet, cuando nos damos de alta en Facebook estamos aceptando unos términos y condiciones de uso que estoy dispuesto a apostar que más de 99% no hemos, ya no digo leído, sino tan siquiera mirado. Aceptarlos implica aprobar que Facebook puede cambiarlos cuando le parezca con tal de avisarnos, y eso es lo que ha hecho hace poco -y no ha sido esta la única ocasión- cuando anunciaba que ya no podríamos mantener oculta la información acerca de quiénes son nuestros amigos en su red.
Pero quizá lo que le ha fallado a Facebook una y otra vez es no haber sabido o querido explicar los motivos que hay detrás de estos cambios, que probablemente los haya y probablemente como usuarios los aceptaríamos a cambio de poder seguirlo usando de manera gratuita, y es que al fin y al cabo tienen que hacer negocio y ser rentables para seguir existiendo.
Aunque la iniciativa para el borrado masivo de cuentas de Facebook organizada a causa de esto para el próximo día 31 con toda probabilidad ni se notará, pues Facebook tiene más usuarios que muchos países habitantes, Mark Zuckerberg y su equipo harían bien en tomar buena nota y en empezar a tratar a sus usuarios con un cierto respeto, pues una red social sin usuarios no es nada.