«Al goníptero, que está por todos los eucaliptales gallegos, el exceso de calor no le gusta. En el norte afecta más porque no se dan las temperaturas sofocantes que hemos tenido en el sur. De adelantarse el otoño, retomaría antes su actividad defoliadora», precisa Pedro Mansilla. A la «monoplaga» del goníptero se unieron otras. No descarta que el gorgojo sea ya diferente al que controla bien la avispa, o que concurran otros hongos y parásitos como la Ctenarytaira spatulata.
La ingeniera de la Asociación Forestal de Galicia Margarita López asegura que muchos montes de Ourol, Mondoñedo y O Valadouro están gravemente afectados. Sospecha además de los efectos de la sequía veraniega. Muchos silvicultores cambiaron de especie, al Eucaliptus nitens, con peor madera para papel, pero más resistente a la plaga. «Otros problemas -señala López-, son los propietarios que no realizan tratamientos fitosanitarios, lo que perjudica a los colindantes y que el ciclo biológico de la avispilla no coincide con el del goníptero».