Unas 4.000 mujeres tomaron Verín en la noche más femenina de los carnavales
04 mar 2011 . Actualizado a las 15:27 h.Jueves de desmadre. ¿O era Xoves de comadres? Una cosa no quita a la otra, en cualquier caso. Lo que sí está claro es que en Verín, ayer por la noche, mandaban las mujeres, protagonistas de una festividad que ha calado tan hondo en la zona que es raro encontrar a alguna que no salga. Porque el carnaval no es el mismo desde que ellas tomaron las riendas de una noche especial.
El que no se pierde la convocatoria es el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, que llegó sofocado de un acto político en Valdeorras cuando faltaba un cuarto de hora para que fuera viernes. Tanto apuró que llegó disfrazado de sí mismo, aunque enseguida se transformó en un primo hermano de Zapatones, el peregrino del Obradoiro. Lo recibió en el parador de Verín el alcalde de la localidad, Juan Manuel Jiménez, disfrazado de payaso. El alcalde y Darth Vader, las primas de Batman, Lina Morgan y unas pitufas travestidas que daba miedo verlas. En el comedor del recinto aguardaban el conselleiro de Educación, Jesús Vázquez, y el alcalde de Lalín, Xosé Crespo, vistosamente tapizados para la noche; y nada menos que la duquesa de Alba, encarnada en el gigantesco envase del humorista Xacobo Pérez Fitz-James: «¡Soy grande y de España, ja, ja, ja!», decía.
El presidente peregrino y su séquito fueron, si acaso, la anécdota, el toque prominente. Pero el jueves de comadres es de las mujeres, que son las que mandan
Mercedes Astorga Rojas es una de las culpables de que, desde hace diecisiete años, las de Verín se suelten la melena y lo den todo en el xoves de comadres. Medio japonesizada y mientras le coloca la peluca a José Luis, su padre, explica que antes solo salían en una noche como esta unas cuantas mujeres, nada serio: «Ocorréuseme organizar unha cea de mulleres e, ese primeiro ano, conseguimos xuntar a 150. Ao seguinte xa foron trescentas; o outro, setecentas; agora xa non contamos».
Ayer por la noche hablaban en Verín de unas 4.000 mujeres cenando y comadreando, 480 de ellas, todas juntas, en el restaurante Brasil. Tal era la expectación que Televisión Española mandó incluso a Comando Actualidad.
Como 4.000 mujeres saliendo solas por Verín son muchas mujeres, los hombres, propios y visitantes, no desaprovechan la oportunidad que supone semejante despliegue femenino. Y son legión los que también salen a vivir Verín la nuit, convenientemente travestidos en señoras más o menos creíbles; sobre todo, menos. El caso es saltar ese muro figurado con el que ellas quisieron desmarcarse de los tíos, el muro de Verín.
Poco antes de las ocho de la tarde, en las calles se respiraba esa extraña calma que antecede a la tempestad, que llegaría a medianoche, con la bajada de Don Carnal desde el castillo de Monterrei hasta la Casa do Escudo, en San Lázaro.
Y después, procesión de antorchas desde la Casa do Escudo hasta la plaza García Barbón. El propio Feijoo peregrino alumbró con su facho rodeado de una inquietante procesión de caperucitas, travestis, mosqueteros o dálmatas, entre otros muchos seres falsificados. Y allí, en el centro neurálgico de la Galicia cigarrona, la duquesa más grande de España, acompañada por Moisés Morales y O Parga -la mitad de Corre Carmela que Chove- atacó un discurso hilarante con su despedida de soltera como eje central.
En la plaza había mucho para lo que mirar. Sobre todo porque los hombres travestidos suelen tener la costumbre enfermiza de hincharse los pechos hasta el punto de explosión, y eso siempre distrae a la vista. La fiesta no había hecho más que empezar cuando el viernes ya mandaba en el calendario. El xoves de comadres es una de esas cosas que uno debería vivir antes de morirse.