La aprobación de un nuevo Protocolo de Kioto es casi imposible
29 nov 2011 . Actualizado a las 13:19 h.Un año más, y siempre coincidiendo en vísperas de Navidad, en torno a 20.000 delegados y observadores de más de 180 países se reúnen con el mismo objetivo: salvar el clima del planeta. Solo que hasta ahora limitar el calentamiento global en menos de dos grados y adoptar un acuerdo vinculante que incluya a todos los grandes países contaminantes y que permita renovar o actualizar el actual Protocolo de Kioto se ha convertido poco menos que en una misión imposible. Y la cumbre del clima iniciada ayer en Durban (Sudáfrica) no parece que vaya a ser una excepción. En esta ocasión, en especial tras el fracaso del encuentro de Copenhague de hace dos años, se han enfriado las expectativas y el escepticismo domina a las delegaciones. Ahora, más que pactar la continuidad de Kioto, que expira dentro de un año, el objetivo pasa por concretar avances menores y dejar la parte del león para otra cita más propicia.
Las negociaciones, de hecho, se centrarán en buena parte en consolidar los acuerdos establecidos el pasado año en Cancún: protección de los bosques, desarrollo de métodos de verificación de los objetivos de reducción de las emisiones de dióxido de carbono y la creación de un fondo verde destinado a recaudar 75.000 millones de euros al año de aquí al 2020 destinado a financiar proyectos para combatir el cambio climático en países en desarrollo. Si se consiguen estos retos, la cumbre quedaría salvada. Estados Unidos, sin embargo, no semeja muy dispuesto en estos momentos a comprometerse.
Lo que sí espera el país organizador, Sudáfrica, es que del encuentro salgan compromisos legales de reducción de emisiones por países, aunque el acuerdo legal se deja para más adelante.
«Cuestión de vida o muerte»
Como en todas las cumbres, la sesión inaugural se desarrolló entre discursos emotivos y grandilocuentes apelando a la conciencia global para luchar contra el calentamiento global. Fue el caso del presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, que aseguró que «para muchas personas en los países en vías de desarrollo en África el cambio climático es una cuestión de vida o muerte».
Como en anteriores encuentros, Europa se muestra dispuesta a liderar las negociaciones para impulsar los acuerdos. Pero esta vez también es consciente de sus límites y se da por satisfecha si de Durban sale una hoja de ruta y un plazo para ultimar un marco mundial «ambicioso, global y jurídicamente vinculante en materia de acción por el clima por parte de todas las grandes economías».
La UE acepta ahora que, por sí sola, poco se podrá avanzar. «Seamos claros -dijo la comisaria de Medio Ambiente, Connie Hedegaard-, la UE apoya el Protocolo de Kioto, pero es evidente que un segundo período de Kioto con solo la UE, que representa el 11 % de las emisiones mundiales, no basta para el clima». China, el principal foco de emisiones de efecto invernadero, con el 24 % del total, y Estados Unidos, el segundo, con 18 %, siguen sin estar dispuestos a aceptar compromisos vinculantes. Y si por su parte no existe ningún acuerdo vinculante, Canadá, Japón y Rusia, que sí habían suscrito Kioto, tampoco tienen pensado firmar nada en esta ocasión.