El juez ha dado carpetazo a la demanda de las cuatro principales discográficas contra uno de los padres del P2P.
27 dic 2011 . Actualizado a las 10:56 h.Pablo Soto, uno de los padres del P2P, resopla al recordar el día del 2008 en que recibió una demanda de la patronal y las cuatro principales discográficas. Tres años después, el juez ha decidido dar carpetazo a la ofensiva judicial de Sony, EMI, Universal, Warner y Promusicae contra el ideólogo de Blubster, Piolet o Manolito P2P, antiguos rivales de clásicos como el eMule. «No soy un héroe de las descargas», comentaba en el 2009 cuando se dirigía a la primera de las vistas. Tampoco se considera un cabeza de turco. «Es una estrategia que han seguido en otros países», señala. Soto explica que al principio «se intentó descargar la mano sobre los usuarios», pero los operadores se negaron a facilitar los datos personales de sus clientes.
El siguiente paso fue atacar las páginas de enlaces, algo que, por el momento, la Justicia no ha considerado delito. «Es como si se condenase a un periódico por anunciar un partido de fútbol cuando la cadena que lo emite tiene un conflicto con la Liga Profesional», argumenta.
El tercer estadio de esta estrategia es atacar la tecnología: «En España, el único que se dedica a programar esta tecnología soy yo. Por eso me demandaron a mí». «Creo que se pueden hacer las cosas de otra forma», afirma. «Lo que no puede ser es que a los autores solo se les pague el 10 %. Hay formas de pagarles dos tercios de los ingresos y tener beneficios», explica.
Una reacción parecida le provoca la conocida como ley Sinde. «Han intentado sacar del ámbito judicial la decisión de cerrar las páginas de enlaces, algo que recaerá en una comisión creada por ellos mismos y que solo cuenta con los jueces en un papel secundario», denuncia. «Es como si alguien que va perdiendo el partido le quita el silbato al árbitro y le dice ??ahora pito yo??. La ley Sinde es una auténtica burrada».
Sin embargo, es partidario de una regulación de los derechos de propiedad intelectual en Internet, como han hecho en algunos países como Islandia. Recuerda que España es uno de los líderes mundiales en cultura libre y código abierto. «Se debería legislar para potenciarlo, pero realmente se toman medidas que estrangulan este desarrollo. El software libre no tiene un lobby tan potente como el de la cultura tradicional», concluye.