Un grupo de diez delfines comunes vararon ayer en la ensenada de A Malata, al lado del puerto de Ferrol. Los animales, entre los que había al menos cuatro crías de menos de un año y dos ejemplares jóvenes, entraron en la zona durante la pleamar de la mañana, pero se quedaron atrapados cuando la marea descendió.
A las 15 horas, poco después de la bajamar, la situación era crítica. Algunos animales estaban en la orilla, casi sobre la arena. Varios transeúntes bajaron para intentar devolverlos al agua. Poco después llegaron buceadores de la Sociedade Galega de Historia Natural (SGHN), una lancha de Protección Civil y equipos de tierra de la Consellería de Medio Ambiente.
Su objetivo era agrupar a los animales y dirigirlos a la bocana de la ría. A las seis estaban a punto de lograrlo, pero una embarcación se acercó al grupo de animales que, muy asustados, volvieron a la ensenada. Una de las crías incluso sufrió convulsiones por el miedo -los delfines pueden morir de estrés- pero luego se tranquilizó.
Un buceador de la SGHN, Ismael Miján, secretario de la sección de mamíferos marinos de la entidad, explicó que los animales estaban «bien» a la caída de la noche y que era posible que salieran de madrugada, cuando se reduce el tráfico marítimo.
Si seguían en la ensenada, el operativo se reactivaría hoy por la mañana. La SGHN pidió a las embarcaciones que no se acercasen al grupo y ha recordó que es ilegal hacerlo.
Miján señaló que no se conocen los motivos que llevaron a los delfines comunes, una especie que no frecuenta aguas tan poco profundas, a meterse en la ensenada. Puede ser que siguiesen a un adulto enfermo o que tratasen de escapar de un grupo de delfines mulares (arroaces), una especie de mayor tamaño que puede atacarles.
Los varamientos masivos son muy poco comunes. Según Alfredo López Fernández, presidente de la Coordinadora para el Estudio de los Mamíferos Marinos, el último que se recordaba hasta ayer en la ciudad naval data de los años treinta.