Un extraño híbrido

AFP

SOCIEDAD

05 jun 2013 . Actualizado a las 23:11 h.

«Archicebus es radicalmente diferente de todos los demás primates conocidos, en vida o fósiles», precisa Chris Beard, del Carnegie Museum of Natural History de Pittsburgh (EEUU), quien participó en la investigación.

«Parece un híbrido extraño, con los pies de un mono pequeño, los brazos, piernas y dientes de un primate muy primitivo, y un cráneo con ojos sorprendentemente pequeños», explica.

Este esqueleto casi completo es hasta ahora el más antiguo descubierto. Supera por unos siete millones de años los récords anteriores: Darwinius, encontrado en Alemania en Messel, y Notharctus, hallado en Estados Unidos, en Wyoming.

Si Archicebus resulta tan importante para los científicos es porque vivió en el momento en que las distintas especies de primates comenzaron a divergir.

Con el correr de la evolución, una rama dio lugar por un lado al tarsero actual, un pequeño primate nocturno y arborícola de grandes ojos. Otra dio nacimiento a los antropoides (grandes monos sin cola), un grupo vasto que incluye entre otros a los chimpancés, gorilas, orangutanes y humanos.

La cantera donde fue hallado el Archicebus era en su época un lago, hoy convertido en caverna de Alí Babá de los paleontólogos, con una profusión de fósiles de aves y peces del Eoceno. En esa época, la Tierra era un invernadero gigantesco, con palmeras hasta en Alaska.

«Era verdaderamente un período formidable para los primates», resume Beard, para quien el descubrimiento del Archicebus en China no fue fruto del azar. En el Eoceno la región era una de las más ricas en biodiversidad que muy probablemente dio nacimiento a los primeros primates, estima.

«Los últimos descubrimientos paleontológicos indican que los primeros pasos decisivos en la evolución de los primates, incluyendo la evolución hacia los antropoides, fueron dados en Asia y no en África, como se pensaba hace 20 años», afirma el investigador.

Los primeros antropoides al parecer migraron a África, a donde llegaron hace unos 38 millones de años. En cuanto a los grandes monos y el hombre, podrían muy bien haber divergido en diferentes líneas en África, hace entre cinco y 10 millones de años.