Y para Reyes, dos dromedarios

Patricia Blanco
Patricia blanco CARBALLO / LA VOZ

SOCIEDAD

Ana Garcia

Mario Mouzo, un joven de A Ponte do Porto, ha adquirido dos camélidos: llegaron el lunes y, por el momento, se adaptan bien a los hábitos gallegos

31 dic 2014 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuenta Mario Mouzo Romero, vecino de A Ponte do Porto (Camariñas), que cuando le comentaba a algunos compañeros que tenía en mente comprarse dos camellos -ser son dromedarios, camellos arábigos-, el 90 % de quienes le escuchaban no se lo creían. No resulta extraño que les llamase la atención, por más que estemos en tiempo de Reyes Magos: puede que no sea un caso único pero, desde luego, tampoco es corriente del todo tener dos dromedarios en tierras gallegas. Son macho y hembra. Él, Pombi. Ella, Lola. Los nombres no son cosecha de este joven camariñán de 28 años -aunque nacido en A Devesa (Carnés, Vimianzo)-, sino que ya venían con el animal. «Teño os seus papeis, todo legal», apunta. No fue fácil conseguirlos, pero al fin arribaron a este corazón de la Costa da Morte el lunes. Gestó su compra a través de un tratante gallego, que a su vez los consiguió en Alicante.

Mario es un amante de los animales, «desde sempre». Ahora se dedica a la compra y venta de caballos, su gran pasión, aunque también tiene burros africanos, ponis... «Púxoseme na cabeza mercalos [los dromedarios] cando me propuxeron participar na cabalgata de Camariñas. E decidinme», explica. Los trámites fueron muchos, el papeleo para poder tenerlos también, habiendo de recibir asimismo información sobre camélidos. «Son para ter eu, para a cabalgata iremos en carro de cabalos, que tamén teño», dice el joven. De momento no llevan muchas horas con su nuevo dueño, pero este cree que se adaptan «sen problema». Son «boíños» y se dejan tocar, acariciar. Hay que hacerlo. Para subirse a su lomo, uno de ellos ya se agacha. Es más, el carácter de los dromedarios ha mejorado en cuestión de horas: «O luns cando chegaron non me comían da man, pero hoxe [por ayer] xa se acercaban a min e comían sen problema», explica Mario. ¿Qué les da? Maíz de la tierra, hierba seca... Agua, aquí, no les faltará.

Cómodos del todo, como transporte, «non son». Y baratos tampoco. La pareja superó los 17.000 euros (7.500 el macho, 9.500 la hembra, más o menos). Tienen ahora seis años («dixéronme que se quería mercalos mellor cando fosen pequenos») y a Mario le han dicho que pueden llegar hasta los 60. Otras fuentes apuntan algunos menos, pero, en cualquier caso, quedan muchos para disfrutarlos. «Son grandísimos», describe el joven. Se ve en la imagen. De la joroba al pie superan los dos metros, calcula. Aunque tuvo otros trabajos, Mario siempre disfrutó del hobby de los caballos y poco a poco se fue internando en el mundo de la compra-venta hasta darse de alta como tratante. «Teño moitas afeccións, pero polos cabalos cámbioas todas», explica. Este joven es además uno de los aguerridos aloitadores de la Rapa das Bestas de Vimianzo (una vez se rompió el esternón, pero volvió), ganó tres años el concurso de monta salvaje (no hubo más) y promueve la ruta cabalar de Reira. Habrá que ver ahora cómo se dan los dromedarios en la tierra del encaixe.