Las chicas le dedican 1,8 horas a la semana más que los chicos a las tareas escolares, obtienen mejores resultados, una mayor comprensión lectora. En cambio, ellos piensan en mayor medida que la escuela es una pérdida de tiempo y dedican más tiempo a jugar con videojuegos, repiten más veces que ellas, aunque tienen una mayor puntuación en ciencias.
Los padres quieren lo mejor para sus hijos, si bien el informe apunta a que orientan más a los niños a las carreras asociadas a las ciencias e ingenierías y la tecnología o las matemáticas, mientras que a ellas hacia las ciencias sanitarias. Pero lo chocante es que si ellas son más aplicadas, ¿cómo es que ellos parecen estar mejor preparados para acceder al mercado laboral? El informe Pisa indica que los hombres adquieren parte de las competencias que no aprendieron en el colegio a través del trabajo y la experiencia. ¿Está siendo, por tanto, determinante la formación de nuestros hijos a la hora de estar preparados para acceder al mercado laboral?
A ver si vamos a tener que recomendar a nuestras hijas que trabajen menos para mejorar sus perspectivas laborales. Algo no funciona en nuestro sistema educativo o, peor aún, en la sociedad, cuando la que más trabaja tiene menos expectativas laborales, y eso que ellas quieren ser médicas, como prueba que de los diez mejores expedientes aceptados en la Facultad de Medicina de la USC el último curso, que es la carrera con mayor nota de corte, siete fueron chicas. Confiemos que se produzcan los cambios educativos, culturales y sociales para que la persona que más trabaje sea la que más y mejor se inserte en el mercado laboral.