Nuestra Señora de Chamorro colabora con la Obra Social ?la caixa? para que los discapacitados puedan valerse solos
18 feb 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Desde Ferrolterra, la asociación Nuestra Señora de Chamorro desarrolla una labor con los discapacitados intelectuales en varias vertientes: como centro de día y también como espacio para una educación especial. Sin embargo, son dos proyectos en los que colabora activamente la Obra Social ?la caixa? los que tienen un peso específico.
El primero de ellos, Prodail, consiste en un programa para el desarrollo de la autonomía de los usuarios del centro para proyectarse de manera personal a través de la inserción laboral. Como explica la coordinadora de la asociación, Rocío Coira, «no se trata solo de que el discapacitado opte a un puesto de trabajo, sino que esto suponga para él un estatus de adultez y autodeterminación. En definitiva, que se integre plenamente en la sociedad». Así, el colectivo se encarga de contactar con las empresas, explicarles los incentivos económicos si contratan a discapacitados y facilitarle la figura del preparador laboral. Además, Rocío Coira, hace hincapié en que esta intervención de cara al salto al mundo laboral se realiza con una planificación individualizada, en la que no faltan actividades de formación, en especial el uso de tecnologías de la información y comunicación para la búsqueda de empleo. Los beneficiarios del proyecto Prodail tienen edades comprendidas entre los 18 y los 45 años, y presentan un grado de minusvalía igual o superior al 33 %. En total, han sido 36 los usuarios que han recibido formación, asesoramiento y orientación, además de prácticas empresariales, desde que este programa se creó en el 2015.
También la Obra Social ?la caixa? ayuda en Prodavi, la otra iniciativa estrella de la asociación Nuestra Señora de Chamorro. En esta se intenta que los discapacitados intelectuales adultos logren autonomía, mejoren su calidad de vida, como un momento de transición hacia la independencia. Los usuarios, de manera rotatoria, entrenan sus habilidades domésticas, de higiene, salud, alimentación y gestión y habilidades sociales, toma de decisiones y resolución de conflictos. Y lo hacen en una vivienda en la que cuentan con apoyo: desde las 9 a las 17 horas están en la asociación, para después vivir, con asistencia, en un hogar hasta la mañana siguiente, como cualquier persona en su día a día.
La mayor preocupación y los miedos que tienen las familias es su futuro
Rocío Coira asegura que la colaboración de la Obra Social ?la caixa? les ha permitido dar un paso adelante en su labor social. La vivienda semi-asistida y la búsqueda de empleo canalizan esfuerzos para que los discapacitados puedan salir al mundo con garantías de inclusión. Sin embargo, Coira piensa que todavía falta que muchas empresas abran las puertas y que cumplan con el 2 % de los plazas para discapacitados, que en ocasiones no se hace. La coordinadora del colectivo también recoge los miedos y preocupaciones de los familiares de los discapacitados. «Son muchos los que temen qué ocurrirá cuándo no estén, por ello la autonomía personal del usuario es fundamental», concluye Coira.