Adiós a Hugh Hefner, el hombre de los más de mil amoríos y fundador de «Playboy»

Agencias WASHINGTON

SOCIEDAD

Europa Press Tv

Ha fallecido a los 91 años por causas naturales en su hogar, la Mansión Playboy de Los Ángeles

28 sep 2017 . Actualizado a las 20:57 h.

La última vez que dijo «sí quiero» tenía 86 años y la novia era seis décadas más joven que él. Hugh Hefner pasó por tres matrimonios, tuvo cuatro hijos y, según él, más de mil amoríos. Pero ante todo el fundador de la revista Playboy, fallecido hoy a los 91 años, fue sin duda alguna un vividor. Con la muerte del editor, periodista y empresario se pone fin también a toda una época.

Hefner falleció la noche del miércoles «sin sufrir y por causas naturales en su casa, la Playboy Mansion (en Los Angeles), rodeado de seres queridos», según el comunicado emitido por la revista.

Además, la cuenta de Twitter de Playboy publicó una foto de Hefner y destacó una de sus citas: «La vida es demasiado corta para estar viviendo el sueño de otra persona».

Nacido en Chicago en 1926, Hugh Hefner fundó Playboy en 1953 después de que los directivos de la revista Esquire le negaran un aumento de sueldo de cinco dólares. Pero cuando ese año escribió los textos para la primera edición de la revista no podría imaginar que esa mezcla de fotografías de desnudos, artículos, entrevistas y consejos para relacionarse con el otro sexo tendría tanta aceptación. 

La protagonista del primer número de Playboy en ese 1953 fue la diva Marilyn Monroe, con una foto de portada en la que aparecía vestida pero completamente desnuda en una cama de terciopelo rojo en las páginas interiores. A la exuberante actriz le dedicó Hefner varias frases a lo largo de su vida: «La diferencia entre Marilyn Monroe y la más joven Pamela Anderson no es tan grande. Lo que es sorprendente es que el gusto de los hombres estadounidenses en términos de belleza siga siendo esencialmente el mismo».

Pero no solo convenció a Marilyn Monroe para que se desnudara. También lo consiguió con iconos como Jayne Mansfield, Ursula Andress, Kim Basinger, Sharon Stone, Nancy Sinatra, Katarina Witt o Madonna.

Playboy, célebre por el «conejito» que la representa, nació como un desafío a los conservadores códigos morales que regían en EE.UU. en ese entonces. «Cuando Hef (Hugh Hefner) creó Playboy, lo hizo para defender la libertad personal y sexual en un momento en el que EE.UU. era dolorosamente conservadora. La desnudez jugó un papel en el debate sobre nuestras libertades sexuales», afirmó la plantilla de Playboy en un comunicado en el 2015, tras anunciar el abandono de los desnudos.

Hefner, a pesar de reconocer que «en realidad soy un tipo con mucha moral», lo tuvo claro desde el principio: «El sexo es la fuerza impulsora del planeta. Debemos abrazarlo, no verlo como el enemigo»; «La principal fuerza civilizadora del mundo no es la religión, es el sexo».

Mientras la revista triunfaba dentro y fuera de Estados Unidos, «Hef» se convirtió en algo más que un conquistador en batín. Su sonrisa lasciva se transformaba en un semblante serio cuando exponía en los programas de televisión sus puntos de vista sobre la liberalidad sexual o los derechos de homosexuales y lesbianas. Suvisión era: «Bibliotecarias, abogados e incluso tu propia secretaria se servirá de Playboy como una herramienta para reencontrarse a sí misma».

Suele olvidarse que en los años 60, «Mr. Playboy» se posicionó a favor de la igualdad entre negros y blancos, permitiendo que grandes del jazz como Ella Fitzgerald, Sammy Davis Jr., Dizzy Gillespie o Dick Gregory actuasen en sus programas de televisión y en los clubs Playboy. Algunas parejas negras se mezclaban -aún cuando en un número limitado- con las «conejitas» blancas en una época en la que era raro ver algo así. Y en 1965 convirtió a Jennifer Jackson en su primera playmate afroamericana.

Bajo la dirección de Hefner, Playboy siguió transgrediendo con los años y en noviembre de 1975 mostró a la modelo Patricia Margot McClain a punto de masturbarse en un cine.

Con los años, sin embargo, Playboy fue perdiendo su carácter provocador, a medida que el país también fue dejando atrás gran parte de su tabúes sexuales y su puritana sensibilidad.

Playboy también fue célebre por sus entrevistas a personajes de la talla del fallecido líder cubano Fidel Castro; el presidente sandinista de Nicaragua, Daniel Ortega, durante su enfrentamiento con Ronald Reagan en 1983; o Martin Luther King después de recibir el Nobel de la Paz.

En sus páginas, además, publicó Gabriel García Márquez el cuento El ahogado más hermoso del mundo en 1971 y Hunter Thompson avanzó en 1983 parte de su libro La maldición de Lono.

Cuando Hugh se reiventó en «Hef»

La historia de Hefner podría decirse que empezó con un corazón roto. Betty Conklin era la morena de la que Hugh Hefner se enamoró perdidamente a los 16 años. Era preciosa, trabajaba en un bar y aprendió a bailar jitterbug con el joven Hugh. Pero finalmente se decidió por otro y el de Chicago, procedente de un entorno puritano, se reinventó como «Hef».

Después de aquel primer desamor «cambié todo mi vestuario», recordaba en el 2003 Hefner, que de joven estudió psicología. «Empecé a vestir ropa más cool». En los cómics que dibujaba para el periódico de su instituto, Hefner diseñó un mundo propio en el que él era el centro de todo, «el chico más popular de la escuela».

Años después, y ya siendo conocido por sus fiestas salvajes en la Mansión Playboy llenas de «conejitas» y su vida estrafalaria rodeado de mujeres mucho más jóvenes que él, Hefner admitió una vez que durante algún tiempo mantuvo relaciones con once de las doce «conejitas» de portada de cada año. «Sabes, desde mi punto de vista, soy el gato más afortunado del planeta», llegó a reconocer en alguna ocasión.

Hefner solía tener varias novias a la vez y algunas se instalaban en la Mansión Playboy, como las gemelas Kristina y Karissa Shannon, con las que el fundador de Playboy mantuvo una relación en el 2008 cuando apenas tenían 18 años y él ya pasaba de los 80.

«Desde el final de mi matrimonio, todas mis amigas han sido rubias»

El fundador de Playboy se casó tres veces y tuvo cuatro hijos, una de ellos, Christie, se hizo cargo del decadente imperio de su padre a principios de los años ochenta dispuesta a eliminar los negocios ruinosos de la compañía. 

Hefner se casó por primera vez en 1949 con Mildred Williams, con la que tuvo dos hijos y de la que se divorció en 1959. Después de tres décadas con un estilo de vida desenfrenado, en 1989 se volvió a casar esta vez con la «conejita» Playboy de ese año, Kimberley Conrad, 36 años más joven que él, con la que tuvo otros dos hijos y de la que se separó en 1998. Su última esposa fue Crystal Harris, «conejita» Playboy en diciembre del 2009. Ella tenía 26 años y él 86 cuando se casaron en el 2012.

Una de sus citas más célebres, y que puede resumir esta última y desenfrenada parte de su vida, es: «Siempre digo que ahora estoy en mis años rubios. Porque desde el final de mi matrimonio, todas mis amigas han sido rubias». Un pensamiento sobre el que se posicionó en varias ocasiones: «Picasso tuvo su período rosa y su período azul. Yo estoy ahora en mi período rubio».

En la última etapa de su vida también frecuentó clubes nocturnos y mantuvo a un grupo de novias jóvenes, un estilo de vida que él siempre aseguró que lo mantenía joven. «Rodearme de mujeres hermosas me mantiene joven».

En una entrevista concedida a la AFP en el 2003, Hefner dijo que le gustaría «ser recordado como alguien que tuvo un impacto positivo en los cambios en los valores sexuales sociales de su época». «Y creo que esa posición está bastante bien asegurada», aseguró entonces.

Hefner adquirió en 1970 la Mansión Playboy ubicada en las colinas de Holmby Hills, de Los Ángeles, propiedad que vendió en el 2016 por 100 millones de dólares a Daren Metropoulos aunque siguió viviendo en ella hasta hoy, el último de sus días.