Encuentros improbables, un arma poderosa para romper estereotipos

La Voz REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

Imagen de una de las actividades desarrolladas por Emaus al aire libre en Vigo
Imagen de una de las actividades desarrolladas por Emaus al aire libre en Vigo

La Fundación la Caixa colabora con Emaus para promover la inclusión por medio de actividades abiertas al público

15 nov 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

La semilla fue plantada en el 2016 por la Fundación Emaus, con sede en Vigo. Fue un taller de reutilización y reciclaje con el que colaboró el artista Ignacio Pérez Jofe. «Estaba abierto al público, no solo a los usuarios de Emaus (personas que por diversas circunstancias están en riesgo de exclusión social). Vinieron desde alumnos de Bellas Artes, a vecinos del barrio interesados en la idea. Lo que hicieron fue hacer collages con material hallado en la calle», recuerda la responsable territorial de Emaus, Juncal Blanco. La idea de reunir en una misma actividad a personas que, de otra manera, no se abrían encontrado tuvo éxito. Fueron encuentros improbables con los que rompieron estereotipos. Tanto que sus trabajos fueron expuestos durante tres meses en Vigo y continuaron por ese camino con la creación del coro Catamañanas, dirigido por Sue Garrido Pombo, y que se reúne cada jueves a las 17.30.

Ahora estas primeras ideas piloto se han convertido en el programa Participa en un Vigo inclusivo. Encuentros improbables para la generación de vínculos y la inclusión social al que la Fundación ‘la Caixa’ ha inyectado una ayuda de 23.720 euros. La ayuda de la Caixa les permitirá ser más ambiciosos. Llegar a más barrios, a más gente.

Porque el objetivo es, como explica Juncal Blanco, mejorar la calidad de vida de personas que tienen que superarse cada día y que, muchas veces, aunque han superado estadios extremos como incluso llegar a vivir en la calle no logran la integración. Porque, como apunta, «la inclusión es muy compleja porque superada esa primera fase, la gente está sola, muy aislada de lo que es el funcionamiento de la sociedad porque no tiene redes de apoyo, ni amistades para hacer planes de fin de semana y muchas veces tienen que reconstruir una nueva identidad». A ese hándicap hay que añadir el modelo de sociedad en la que vivimos: «Resulta compleja, pesa mucho el estigma y además prima lo individual. Es más fácil sensibilizar sobre la realidad de la infancia, los mayores o los dependientes porque es más sencillo crear empatía con ellos o ponerse en su piel. En cambio con personas que tienen adicciones o consumen alcohol en exceso es más complicado. El estigma es una barrera a la hora de favorecer la inclusión de personas que han caído en algo a lo que cualquiera podemos llegar». De ahí que no hay nada mejor que colaborar mano a mano en una actividad para romper esa imagen.