La atmósfera entra en el terreno de lo desconocido por primera vez en más de un siglo

La Oscilación del Atlántico Norte, de la que depende Galicia, lleva desde abril en fase negativa. Esta configuración explica la situación meteorológica que estamos viviendo este verano


El anticiclón de las Azores asoma tímidamente la cabeza esta semana. Pero, a pesar de su influencia, el tiempo no estará exento de matices. Este martes habrá muy pocos, ya que el nordés se encargará de despejar el cielo en prácticamente toda la comunidad. Las nieblas y las nubes matinales desaparecerán a medida que avance la mañana. Ascienden las temperaturas, sobre todo las máximas. En la mitad sur se alcanzarán los treinta grados.

El miércoles dominarán las altas presiones, aunque con vientos del oeste. Habrá nubes e incluso lloverá de forma débil en la costa noroeste. El jueves Galicia recuperará el tiempo anticiclónico, con sol y temperaturas propias de la estación. No va a durar demasiado, ya que el fin de semana parece bastante probable que llueva.

La anomalía atmosférica que está detrás de este verano tan inestable sigue haciendo historia. El índice NAO (Oscilación del Atlántico Norte) se mantiene en niveles negativos desde mediados del mes de abril. En julio ya se cumplieron ochenta días seguidos en modo negativo, algo que no ocurría desde el año 1900. Un mes después la situación sigue igual. La atmósfera ha entrado en lo terreno de lo desconocido por primera vez en más de un siglo. 

La Oscilación del Atlántico Norte, que se define por la diferencia de presión entre las borrascas de Islandia y el anticiclón de las Azores, tiene una influencia muy importante sobre Galicia. Cuando la NAO se encuentra positiva, las altas presiones suelen estar más reforzadas de lo habitual. Esto se traduce en tiempo seco y cálido en la comunidad gallega. Una situación prolongada con valores positivos incluso puede terminar desencadenando en un período de sequía, como el que se registró en el 2017. Hoy, sin emberago, la anomalía que persiste es justo del signo contrario. Y una NAO negativa lo que indica es que el anticiclón se encuentra más debilitado de lo que debería. Resulta realmente llamativo la duración que acumula este suceso meteorológico y que se produzca además en este momento del año.

Existe además la Oscilación Ártica (AO), que se define por la diferencia de presión entre el ecuador y el Ártico y que también sigue en negativo. Esta inédita situación, cuyo origen parece estar en el deshielo masivo que está registrando en el polo norte, permite entender por qué este verano el calor ocupa más portadas en Groenlandia que en Galicia.

El climatólogo estadounidense Judah Cohen, uno de los mayores expertos en los efectos que los cambios del Ártico tienen sobre el tiempo atmosférico, escribió hace unos días un comentario muy revelador en Twitter sobre las futuras consecuencias que la situación actual podría ocasionar. «Lo que baja tiene que subir. Con la falta de hielo marino este verano en el Ártico, el océano está absorbiendo grandes cantidades de calor de la atmósfera. A partir de octubre, el calor volverá de regreso del océano a la atmósfera».

De momento, el pronóstico a medio plazo señala que tanto la NAO como a la AO seguirán en fase negativas. Y hasta que recuperen valores positivos el anticiclón de las Azores continuará debilitado y el tiempo en la comunidad muy cambiante. El consejo para todos los gallegos sigue siendo que aprovechen al máximo cada segundo de sol. Lo que suceda en otoño ya es otra historia. 

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