De celebración romántica de las bodas de oro en su restaurante cerrado a cuenta del coronavirus

María Hermida
María Hermida PONTEVEDRA

SOCIEDAD

Ramón Leiro

Luis, un hostelero mítico de Poio, y Mari cumplen hoy 50 años de casados. El confinamiento les ha obligado a cambiar de planes. Pero no les ha ido tan mal

20 mar 2020 . Actualizado a las 10:15 h.

Luis López Basalo, un hostelero mítico de Poio, conocido por regentar tanto Casa Pepe como el hotel don Pepe y la discoteca La Luna, contaba recientemente a La Voz de Galicia que para él, trabajador incansable a los 75 años, solo había un día sagrado en el año: el día de San José. ¿Por qué? Porque fue el día en el que él y Mari Rodiño, su mujer, se dieron el sí quiero. Y fue también la fecha en la que se casaron sus padres, que eran José y Josefa, sus negocios llevan el nombre de Pepe... vamos que el 19 de marzo es la gran fecha de referencia en su casa. Y este año iba a serlo más.

No en vano, hoy, Mari y Luis hacen 50 años de casados, así que pensaban sentar a la mesa a toda la familia y brindar por ese medio siglo de matrimonio. Pero no ha podido ser así. ¿O sí? El coronavirus ha impedido el tintineo de copas familiar. Pero les ha brindado otras cosas.

Luis y Mari han tenido una celebración romántica a cuenta del coronavirus. Lo contaba Mari con emoción a media mañana: «A la hora de comer pondremos una velita y brindaremos los dos solitos... ¡Qué se le va a hacer!», decía. Lo curioso del asunto es que ellos dos pudieron comer de restaurante. No en vano, ellos regentan Casa Pepe, un veterano local de comidas, en el mismo inmueble en el que viven. El negocio está ahora cerrado a cal y canto. Pero al mediodía ellos dos ocuparon mesa a puerta cerrada para la celebración romántica. Y tan felices.

Tanto Mari como Luis recuerdan sin titubear el menú que tuvieron el día de su boda, hace 50 años, en el restaurante Parada. Aquel día comieron cigalas de Marín, centolla y nécoras de la ría. Luego, lenguado, rape en caldeirada y ternera asada. Hoy, en un día en el que cocinó Mari, el menú fue más sencillo. Pero igual de apetitoso. Para celebrar los 50 años, asó un cabrito, hizo entremeses y tarta de manzana. Casi nada. Y brindaron con un Viña Tondonia; que 50 años de matrimonio no se cumplen todos los días.