Las protectoras de animales, al límite

Xurxo Fernández Fernández
x. fernández REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

BASILIO BELLO

Casi todos los refugios rechazan adopciones y acogidas durante el estado de alarma para evitar la picaresca y los desplazamientos, pero les falta comida y desinfectante

10 abr 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Sin el pienso de las donaciones; sin material suficiente para desinfectar, ni empresas a las que recurrir para su compra; con las plantillas distribuidas en pequeños equipos para evitar contagios, y con los caniles llenos, sin opciones para la acogida o la adopción. Así se encuentran la mayoría de las protectoras de animales gallegas como fruto del estado de alarma por el coronavirus, frente al que han adoptado la medida casi unánime de resistir sin dejarse tentar.

adopciones paradas

«Haríamos más mal que bien»

«Ahora ya menos, porque la gente lo va entendiendo, pero al principio del confinamiento recibimos peticiones de toda Galicia. Llamaban de Pontevedra, interesados en adoptar». La ocasión llevó a los pretendientes a un peregrinar telefónico por las protectoras en busca de alguna respuesta a la necesidad. La negativa que obtuvieron de Araceli, en los Amigos de los Perros de Carballo, fue la misma que dio Area en Progape, de Ourense; Olga en el refugio de Carballo, o María, como representante de Apadán, en A Coruña capital. «Haríamos más mal que bien», subraya esta última, al explicar el motivo por el que todos prefieren tener los caniles atestados a entregar animales al azar. «Cada adopción requiere un proceso. Hay que comprobar la idoneidad, no podemos entregar un perro sin conocer a quien se lo queda, sin que comprobemos que va a estar bien cuidado y que la relación es buena», razona. Alexandra, desde Os Biosbardos, de Ponteareas, añade otro factor: «No se pueden hacer desplazamientos para las visitas, y además hay que evitar que la gente use a los perros para salir a pasear durante el estado de alarma y luego los devuelva. Haríamos daño al animal que está adaptado a la protectora». Así pues, no hay entregas que alivien la carga de unos centros normalmente repletos, que ya no dan para más.

menos avisos

«De dos al día hemos pasado a tres a la semana»

Porque las mascotas abandonadas siguen apareciendo, aunque sea a un ritmo mucho menor al habitual. «Antes teníamos dos llamadas para recogidas al día y hemos pasado a dos o tres a la semana, pero ahí están», afirma Alexandra, que ha detectado un nuevo patrón: «Ahora los avisos son más de gente de ciudad. Vigo, casos en Ponteareas... Lo normal hasta que empezó el estado de alarma eran más avisos del rural; perros de cazadores que podían quedar abandonados, por ejemplo. Se nota que en los pueblos la gente está saliendo menos y en las ciudades están más pendientes del balcón». El problema es que cuando hay alertas, estas suelen llevar aparejados graves problemas por el mucho tiempo a la intemperie del animal. En el refugio de Cambados tuvieron que montar un dispositivo de varias horas en el monte para poder atrapar a una perra y sus cachorros que «estaban en un estado lamentable», según detalla su portavoz.

En estos casos, algunos refugios sí que recurren a las acogidas a través de receptores de confianza para propiciar los cuidados necesarios a un animal que aún debería pasar por el proceso de adaptación al centro.

sin comida ni material

«Nos quedan las donaciones económicas»

Aunque, probablemente, por encima del problema del espacio esté el de los recursos. «Las donaciones de pienso están prácticamente a cero», admite Area en Progape, donde no sufren de momento otro de los males que aquejan a muchas protectoras: «Aquí teníamos bastante desinfectante almacenado». Una situación muy distinta a la que viven en Apadán, donde han tenido que racionar la lejía. Acostumbrados a consumir cincuenta litros por semana, ahora solo disponen de veinte en el almacén. En Os Biosbardos han optado por explotar una nueva vía: «Hemos solicitado a las farmacias si nos pueden hacer mezclas propias porque todo está restringido a los sanitarios». Con la comida el problema no es menor. El refugio de Carballo está agotando su despensa, como casi todos los demás, y si se las apañan para conseguir alimento es porque «nos quedan las donaciones económicas». Casi todas las asociaciones tienen números de cuenta al alcance de los interesados en sus webs.

largo plazo

«No es posible aguantar mucho tiempo así»

El trabajo de las protectoras trasciende además sus recintos, y en estos días han visto cómo se multiplica para evitar que la población de riesgo abandone sus casas. En la de Cambados han tratado de contactar incluso con aquellos acostumbrados a alimentar a las colonias de gatos de los parques para que dejen en sus manos esa labor. «Normalmente además son personas mayores», razonan. Más tareas para unos equipos de trabajadores y voluntarios que temen ser diezmados por los contagios. La posibilidad de que el estado de alarma se extienda agobia por igual a las protectoras gallegas: «No es posible aguantar mucho tiempo así».

Lejía diluida al 5 % para desinfectar tras los paseos 

Flor Costoya, secretaria del Colegio Oficial de Veterinarios de Pontevedra, realiza algunas recomendaciones para el trato de las mascotas, especialmente de los perros, autorizados por ley a salir a la calle. «El paseo está regulado -recuerda-. Hablamos de tres veces al día, durante el mínimo imprescindible para las necesidades del perro, y siempre evitando que se formen corrillos de gente. Al animal no le va a afectar el virus, pero puede ser portador».

Una condición que exige ciertas precauciones: «Tras el paseo hay que desinfectar bien las almohadillas, las patas, el entorno del rabo y el dorso. Nosotros aconsejamos una dilución de lejía en agua al 5 %, una concentración muy pequeña, que no debería generar el menor problema. Lo más práctico es emplear un bote con espray, humedecer un paño y hacer la limpieza con él. Es el mejor remedio, porque otros que se están empleando no son útiles contra los virus. Es fundamental evitar cualquier producto que pueda resultar tóxico y provocar daños al animal».

Por último, Flor Costoya recomienda prestar especial atención a las dosis de comida, al haber aumentado el sedentarismo.

Las consultas, mejor a distancia

«Como profesión sanitaria, seguimos trabajando; lo que pedimos es que se priorice el teléfono o el mail para consultas, incluso enviando fotos para mostrar problemas que tenga el animal -destaca-. Y que si tienen que acudir a las dependencias del veterinario lo hagan con cita previa, para evitar que se acumule gente dentro de las instalaciones. A la clínica debe acudir solo un acompañante, equipado de guantes y mascarilla y, siempre que sea posible, sin sintomatología. Si por cualquier motivo ha de hacerlo alguien que pueda ser foco de contagio, es obligatorio que avise esta circunstancia para extremar las precauciones; por ejemplo, con el uso de la correa».