«Isto empeza a dar moito medo»: el triple drama que viven los gallegos de Canarias

No ven llegar turistas. Pero sí pateras. No tienen trabajo. Pero sí hipotecas que pagar.


Canarias, único destino seguro de Europa. Así trata el Gobierno de promocionar, en distintos países del continente, el turismo hacia las islas. Tiene los números de su lado. Las cifras que arroja la pandemia en el archipiélago son mejores que las del resto del país —tiene la tasa más baja de casos por 100.000 habitantes de España y en toda Europa solo Turquía presenta mejor balance—. Puede que la campaña funcione. Y que Canarias logre revertir a corto plazo las cifras terribles del 2020, con la llegada de turistas extranjeros —los principales clientes y los que más gastan— bajo mínimos. Puede. Pero mientras no lo hace el sol canario sigue tapado bajo el nubarrón del covid. Y bajo esa nube negra viven un buen número de gallegos. Como Loli y Marisol. Sus historias corrientes son las de decenas de emigrantes, currantes de andamio o cocina de hotel, que ya no reconocen la tierra canaria en la que lograron prosperar.

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«Isto empeza a dar moito medo»: el triple drama que viven los gallegos de Canarias