Europa quiere ser una potencia cósmica

La Agencia Espacial Europea estima que la industria producirá un billón de euros de beneficio en el año 2040

El astronauta de la ESA Thomas Pesquet (a la izquierda) junto al resto de la tripulación que viajará a la ISS el próximo 22 de abril
El astronauta de la ESA Thomas Pesquet (a la izquierda) junto al resto de la tripulación que viajará a la ISS el próximo 22 de abril

Actualmente ya se pueden percibir algunos síntomas de la revolución espacial que está en ciernes. En la lista Forbes de las personas más ricas del mundo, que ha sido actualizada esta misma semana, aparece en segunda posición Elon Musk, presidente de Space X, la compañía privada que traslada a los astronautas hasta la Estación Espacial Internacional (ISS). Hasta no hace mucho, Europa y Estados Unidos dependían exclusivamente de los cohetes rusos Soyuz para sus misiones. Con la irrupción de Space X y los vehículos reutilizables, agencias como la NASA han ganado independencia y Musk varios contratos multimillonarios.

El visionario y excéntrico empresario norteamericano incluso ha logrado imponer un estilo propio a la exploración, con nuevos trajes que son muchos menos ostentosos. El 22 de abril una nave de Space X trasladará a la ISS a cuatro astronautas. Entre ellos se encuentra uno de la ESA, el francés Thomas Pesquet, que comandará la estación.

La nueva carrera espacial poco tiene que ver con la de antaño que protagonizaron Estados Unidos y la antigua Unión Soviética. Países como India, Japón y sobre todo China están apostando fuertemente por esta industria. El gigante asiático ya ha mostrado músculo con el reciente aterrizaje de una sonda en la cara oculta de la Luna, una operación tan complicada que ni siquiera en la época de las misiones Apolo se consiguió.

«Europa perdió en el pasado el barco en los dominios de las puntocom, las grandes tecnologías y la inteligencia artificial. Hoy todavía puede evitar el mismo destino en el espacio», ha reconocido el austríaco Josef Aschbacher, nuevo director general de la Agencia Espacial Europea (ESA) durante la rueda de prensa que ayer ofreció para dar a conocer los detalles de la Agenda 2025.

Tal y como ha confesado el propio Aschbacher quedarse al margen del llamado New Space o Nuevo Espacio sería un error que Europa no puede permitirse. Se estima que el sector producirá unos ingresos valorados en al menos 1 billón de euros en el año 2040 frente a los 350.000 millones actuales. «Tenemos la experiencia, los conocimientos técnicos y la capacidad industrial competitiva. Lo que necesitamos ahora es una ambición espacial europea común que desbloquee todo el potencial», ha explicado.

Además, en las próximas décadas el mundo se enfrenta a varios retos que requieren de la tecnología en órbita, desde las telecomunicaciones, el transporte y sobre todo el desafío de la crisis climática. «La pandemia ha demostrado la importancia de la ciencia y la necesidad de un desarrollo económico sostenible. El cambio climático es la principal preocupación medioambiental y definirá agendas políticas, elecciones nacionales y relaciones internacionales. Europa ha sido pionera en la agenda ambiental desde la década de 1970. Hoy, una nueva generación está dando un paso adelante y será completamente necesario repensar la sociedad y la política en su camino hacia la neutralidad climática y una economía circular. Europa tiene la mejor infraestructura espacial para monitorear el cambio climático y la salud de nuestro planeta. El desafío es traducir los objetivos del Acuerdo de París en un transformación social, económica e industrial sin precedentes», subrayó.

La Agenda 2025 proporciona la hoja de ruta que debe emprenderse para dar los pasos necesarios en la buena dirección. El primero, y más importante, tal y como reconocen desde la ESA, pasa por estrechar la relación entre la institución científica y la Unión Europea. También por incentivar la inversión en el sector aeroespacial para que pueda emerger una industria con pequeñas y grandes empresas dispuestas a apostar en este sector. En el 2019, la financiación privada en Estados Unidos alcanzó los 5.000 millones de euros en comparación con los 188 millones de euros en Europa.

En el 2035 la Agencia Espacial Europea celebrará su 75 aniversario desde su creación, en 1975. Aschbacher ha explicado cómo le gustaría que fuese la ESA por entonces. Espera liderar la carrera espacial gracias a los proyectos de una potente industria que genera puestos de trabajo por todo el continente y los astronautas han conseguido llegar hasta Fobos, la luna de Marte. Una parada necesaria antes de una mujer europea consiga poner un pie sobre la superficie del planeta rojo. La tecnología satelital ha aportado la información y apoyo necesario para reducir el cambio climático y también para entender mucho mejor el funcionamiento del universo.

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