Otras seis semanas

Tamara Montero
Tamara Montero CUATRO VERDADES

SOCIEDAD

10 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Suena el despertador y Bill Murray abre los ojos para darse de bruces, otra vez, con la ¿quincuagésima? oleada. Ya da igual la cifra, porque ha rebasado ese punto en el que uno pierde la cuenta.

Y otra vez las aglomeraciones y otra vez la imagen que abofetea con la certeza de que el individualismo atroz es el otro virus que empuja las curvas al alza. Y Bill Murray, micrófono en ristre, espera a que le den la señal mientras reproduce en su mente lo que viene después de esas imágenes de miles de personas saliendo a la calle en el momento exacto en el que deberían hacer por quedarse en casa. Justo en el instante en el que desaparece el estado de alarma.

El símil está sobado, pero si ha habido una circunstancia en la que es pertinente hacer uso de la referencia es lo que ha ocurrido este fin de semana. Una pesada sensación de eterno retorno y una pizca de miedo a un retroceso severo porque una parte de la población parece incapaz de entender que o caminamos todos por la misma senda o seguiremos atrapados en una versión retorcida del Día de la Marmota.

Se despierta Phil y ante lo que se encuentra ante sus ojos predice un invierno que se alarga. No es esta vez su sombra la que la empuja a regresar a la madriguera. Ante la irresponsabilidad supina de unos cuantos ha sentido esa necesidad imperiosa de hacerse a un lado, taparse la cabeza y dormirse otras seis semanas.