
Ghali, artista con raíces tunecinas, terminó en cuarta posición y tras su actuación afeó la ocupación de Israel
12 feb 2024 . Actualizado a las 17:11 h.El embajador de Israel en Italia, Alon Bar, tachó de «vergonzosa» la intervención de un artista del Festival de Sanremo que pidió detener el «genocidio» en Gaza y la televisión pública italiana RAI expresó su «solidaridad» a la comunidad hebrea.
«Considero vergonzoso que el escenario del festival de Sanremo haya sido aprovechado para difundir odio y provocaciones de un modo superficial e irresponsable», denunció el diplomático en su perfil de la red social X.
Bar apuntó que «en la matanza del 7 de octubre, entre las 1.200 víctimas, había más de 360 jóvenes asesinados y violados durante el Nova Music Festival» y 40 de ellos «han sido raptados y están aún en las manos de terroristas junto a decenas de rehenes israelíes».
«El festival de Sanremo habría podido expresar su solidaridad con ellos. Lástima que esto no haya ocurrido», terminó.
El embajador reaccionó así a las palabras de uno de los 30 artistas del certamen, Ghali, italiano de padres tunecinos, que tras acabar su actuación declaró «Stop al genocidio», suscitando el aplauso del público (terminó en el puesto 4 de la clasificación), según Efe.
El consejero delegado de la RAI, Roberto Sergio, emitió un comunicado para defender que su «solidaridad con el pueblo de Israel y la comunidad hebrea es sentida y convencida». «Cada día nuestros informativos y nuestros programas narran, y continuarán haciéndolo, la tragedia de los rehenes en manos de Hamás, además de recordar la matanza de niños, mujeres y hombres del 7 de octubre», terminó.
El caso es que la invasión de Israel en Gaza está traspasando fronteras y llegando a los festivales de preselección de Eurovisión y también a la propia organización del festival que se celebrará en mayo en Malmö, Suecia. Si primero la polémica participación irrumpió en el Benidorm Fest, en el que RTVE se plegó a la postura de la UER, que defiende que el festival de Eurovisión es «un evento apolítico», más tarde artistas internacionales de varios países amenazaron con no concursar si lo hacía Israel.
«Nuestra postura sigue siendo la misma, somos uno de sus socios, se producen debates internos y al final se toman decisiones que no corresponden de manera individual a RTVE», señaló hace unas semanas María Eizaguirre, directora de Comunicación del ente público.
En concreto, la UER alega para mantener a Israel en la competición que los participantes de Eurovisión «no son los gobiernos, sino las emisoras», que este país es uno de sus más veteranos participantes (con medio siglo de historia y cuatro victorias) y que su televisión pública «cumple todas la reglas» de una competición que, además, es «evento apolítico».
Responde así a una serie de peticiones a favor de la expulsión de Israel a través de plataformas como Change.org y de manifiestos como el de unos 1.400 miembros de la comunidad musical de Finlandia, u opiniones individuales como la del representante británico, el famoso Olly Alexander, que también calificó la ofensiva israelí como «un genocidio» por los casi 25.000 fallecidos palestinos.
El último movimiento ha sido político, cuando Podemos registró una iniciativa en el Congreso para expulsar a Israel de Eurovisión. «Resulta preocupante que un escaparate como el festival de Eurovisión sirva para blanquear de cara a millones de espectadores al Estado sionista de Israel. Máxime cuando, en el 2022, la UER decidió expulsar a Rusia del certamen después de la invasión de Ucrania», defendió Podemos.