Aumenta el racismo contra negros, magrebíes y gitanos, según un estudio del Ministerio de Igualdad
SOCIEDAD

La investigación señala que solo dos de cada diez víctimas denuncian las vejaciones y que la discriminación aumenta en el vecindario, el alquiler, los comercios, el trabajo y el trato policial
19 mar 2025 . Actualizado a las 18:51 h.El racismo, las discriminaciones, las vejaciones, los insultos e incluso las agresiones por el origen étnico de la víctima es una lacra al alza en España, según una investigación del Ministerio de Igualdad, que cada cuatro años sondea a los colectivos potencialmente afectados. Si el análisis realizado en el 2020 indicó que el 31% de estas personas había sufrido personalmente actos racistas —una proporción superior a las precedentes— hoy es ya el 33 % de los encuestados quienes se sienten discriminados.
La mitad de los participantes relató haber vivido en los últimos doce meses al menos una situación que podría calificarse como delito de odio. Los grupos étnicos que más sufrieron las vejaciones, exclusiones o actos de odio fueron los negros, los magrebíes y árabes y los gitanos. El desencadenante principal fue su color de piel o sus rasgos físicos (en seis de cada diez casos) y, en menor medida que hace cuatro años, pero también con cifras relevantes, las prácticas y costumbres culturales o la religión (en un tercio de las ocasiones).
Las áreas con más discriminación se encuentran en la vivienda (le ha ocurrido al 27,5 %) y en los espacios públicos y el ámbito policial (uno de cada cinco), pero donde más se dispararon los actos racistas fue en el rechazo en los vecindarios, en el puesto de trabajo, en la búsqueda de alojamiento y en el trato recibido por los policías.
En el apartado de la vivienda, el grueso de discriminaciones fueron actos más crudos o más sutiles para dificultar o impedir el acceso al alojamiento. Entre los más radicales está el 27 % al que directamente le negaron un alquiler, el 22 % al que ni siquiera le enseñaron el piso, el 18 % al que no le hicieron contrato y el 6% al que excluyeron desde el propio anuncio. El mayor aumento desde 2020 son los casos en los que intentaron disuadir al interesado poniéndole más pegas o requisitos para el alquiler que al resto (le ocurrió a uno de cada cuatro), mientras que el 22 % de los preguntados aseguraron que los ayuntamientos no les dejaron empadronarse, lo que les dejó sin múltiples servicios.
En el espacio público la discriminación más al alza alude al 22 % al que miran mal en tiendas y centros comerciales, al tiempo que le siguen y le vigilan, y al 15 % (cuatro veces más que en el 2020) al que le ponen problemas para abrir una cuenta o tener una tarjeta. Los insultos subieron hasta el 14 % y lo único que bajó fue el impedimento a entrar en bares, cines, discotecas o tiendas, algo que aún así le ocurrió al 11 %.
En el área laboral abundan las ofertas de empleo de baja cualificación y en las que se vulneran sus derechos como trabajadores. En porcentajes algo menores los encuestados vivieron discriminaciones educativas, sobre todo casos de segregación escolar y de bullying.
Diferencias por sexo
En el ámbito laboral el estudio detecta diferencias entre ambos sexos. Los hombres experimentaron más discriminaciones en espacios públicos y al 12,5 % no les dejaron entrar en discotecas, bares o restaurantes, mientras que una cuarta parte percibió malas miradas en tiendas o centros comerciales y un 16% fue insultado por la calle. Las mujeres describen la mayor parte de sus marginaciones en los espacios privados, como la vivienda, los servicios relacionados con los cuidados, la educación o la sanidad. Además, una de cada cuatro sufrió violencia sexual por motivos raciales o étnicos, en especial las mujeres blancas de origen latinoamericano.
Otro de los elementos más negativos según el Ministerio es que la gran mayoría de víctimas callan ante el racismo. Las quejas, reclamaciones y denuncias aumentaron en los últimos cuatro años cuatro puntos y medio, pero siguen sin comunicarse ocho de cada diez vejaciones. Sobre el 40% no denuncia porque ha normalizado o tolerado las discriminaciones, pero el 21 % calla porque cree que no servirá de nada y el 14% porque no sabe dónde buscar ayuda. La frustración y la impotencia es fuente de tristeza y depresión para uno de cada cuatro afectados, señala el estudio.
Los afectados consideran que para que mejore la situación en España se debe potenciar la protección y la reparación a las víctimas y desarrollar actuaciones preventivas y de sensibilización pública, sobre todo desde el ámbito educativo. Estiman también necesario aumentar la presencia de personas de diversos orígenes en instituciones y organismos públicos y contar con la colaboración de los medios de comunicación, cuya influencia creen que podría ser vital.