La mujer detrás de Ana Peleteiro, Alice Campello o Lucas Vázquez: «Soy la directora de orquesta, a la que no se ve, pero que hace que todo brille»

Gladys Vázquez REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

María Cordero fundó en el 2010 la agencia TWIC
María Cordero fundó en el 2010 la agencia TWIC twic

María Cordero es la sombra de algunos de los grandes creadores de contenido de este país. Su agencia, TWIC, fundada en el 2010, dirige algunas de las carreras más conocidas. «Por tener, tenemos hasta psicóloga»

16 nov 2025 . Actualizado a las 11:16 h.

María Cordero (Madrid, 1982) no posa en photocalls. Tampoco quiere ser la protagonista. Lo que muy pocos saben es que ella está detrás de las carreras de los grandes creadores de contenido de este país. «Soy la directora de orquesta. La persona que no se ve en cámara, pero sí que hace todo para que los talentos brillen».

Hija de vigués «por accidente», Cordero fundó en el 2010 la que hoy en día es la agencia de representación de referencia, TWIC, The Wolf is Coming. Decenas y decenas de talentos, como ella prefiere llamarles, que representan al mundo celebrity, a la interpretación, a los foodies o a la moda, siguen el movimiento de su batuta. «Para mí un representante es un desarrollador de talento. Tenemos que tener herramientas para apoyar a esa persona, que tiene un don, un valor, una estrella. Personas con las que debemos trabajar todo eso que saben hacer e incluso lo que no saben que pueden llegar a hacer». 

El equipo de esta agencia lo forman 47 profesionales, más una veintena de colaboradores y, tras 15 años en el mercado, disfrutan de su momento de un gran reconocimiento. Llegar hasta aquí tuvo que ver con una intuición. María, que ya tenía un camino en medios y en comunicación corporativa, siempre tendrá presente a las bloguers de entonces. En concreto a una gallega. «Yo trabajaba en relaciones públicas en una clínica dental de lujo y seguía a este tipo de creadoras, tanto a nivel nacional como internacional. Le pregunté a mi jefe de entonces si, al margen del típico viaje de prensa, podríamos hacer una acción con alguna de ellas. Me inventé una experiencia en Marbella y me llevé a cuatro. Una era Alexandra Pereira». Con la viguesa consiguió otro hito que la posicionó: que una marca como Seat dejase de lado a las celebrities y contase con Lovely Pepa, como se llamaba entonces, como embajadora de uno de sus coches. «Fue una etapa muy bonita. La recuerdo con mucho cariño».

Desde entonces, se han subido a su proyecto Alice Campello, Laura Escanes, Marta Díaz o Carla Pereyra. «Tenemos un departamento de captación que se dedica a hacer una búsqueda en redes. Hay perfiles que no tienen aún una comunidad amplia, pero se intuye que tienen algo especial. También hacemos una búsqueda manual y, obviamente, hay mucho boca a boca. Personas que se acercan para preguntarnos cómo podemos amplificar lo que hacen».

Para cada creador ponen en marcha un proyecto individualizado, 360, una estrategia ad hoc. No hay mucho margen de error porque tenemos una base bien estructurada». A su servicio tienen especialistas en cine o televisión. Decenas de perfiles que incluyen a una psicóloga. «Lleva 20 años tratando con figuras públicas. Se pone a disposición de nuestros talent managers para gestionar cualquier tipo de problemas con un talento. Un servicio también a disposición de los creadores de contenido que necesiten un plus de ayuda. Eso es básico». 

María Cordero, con Ana Peleteiro y Lucas Vázquez
María Cordero, con Ana Peleteiro y Lucas Vázquez

Aunque se siente madrileña y onubense, Galicia es para María Cordero un lugar con estrella. Aquí tiene a alguno de sus grandes valores, que ya son amigos. «Ana Peleteiro me ganó desde el primer momento. Verla en directo competir ha sido una de las cosas más increíbles que he visto en mi vida, cómo se transforma. Para mí es un monstruo, una persona especial y única. Ojalá la gente la conociese en el plano corto. La quiero y admiro». De la olímpica barbanzana destaca su humildad y su capacidad para trabajar en equipo, al igual que de otro deportista, hasta hace bien poco capitán del Real Madrid. «A Lucas Vázquez le adoro. Detrás de ese gran atleta, hay un hombre sencillo, es muy majo y normal. Da gusto trabajar con él».

En esta larga nómina de gallegos están la entrenadora Crys Dyaz -«conecté con ella desde el primer momento, es un ejemplo de fortaleza»-, pero también Natalia Maquieira, uno de los perfiles que más años lleva en la agencia, «de los primeros que tuvimos», además de Carlota Grande, «un talento que se encuentra en pleno crecimiento, con una energía y una calidad de contenido reseñable, que responde a esta nueva generación de creadores».

Natalia Maquieira fue uno de sus primeros talentos
Natalia Maquieira fue uno de sus primeros talentos

María habla con pasión de ellos y del mismo modo se comporta. Les acompaña a eventos, les apoya frente a los medios, pero también en las grandes crisis. «Me considero amiga de muchos de mis talentos. Si eres honesta, clara y profesional con lo que haces, se puede trabajar en este entorno y hacer amigos». Tampoco pone parches, les dice muchos noes. «Soy bastante seria con lo que hago. Es una responsabilidad manejar las vidas de tantas personas. Ellos y ellas se fían de mi criterio y tengo que ser objetiva y sincera. Cuando les digo algo es porque pienso que va a funcionar. Me tienen como referencia y, cuando pasa algo, me llaman. Soy como la madre», dice riendo sobre un asunto que no es menor en un mundo rodeado de egos y polémicas. «Para mí, es un trabajo de admirar. Es muy difícil exponerse como se exponen. Están siempre frente a las críticas, están siempre en alerta, miden mucho lo que hacen. Es un trabajo con un gran sacrificio personal».

Esta madre de tres recomienda a los aspirantes que no intenten parecerse a nadie. «La gente tiene mucha inquietud por ser creador de contenido. La clave está en ser uno mismo. Hay que ser auténtico y genuino y es algo que no todo el mundo tiene. ¡Si yo supiese el truco, habría sido influencer!», dice riendo. 

Al futuro, en el que TWIC se abre paso en otros países, le pide seguir siendo testigo privilegiada de «cómo mis talentos y mi equipo siguen cumpliendo sueños». Eso y lidiar con la clásica pregunta de sus padres que tanto le hace sonreír: «Hija, ¿y tú a qué te dedicas?».