Villamanín pide hacer un esfuerzo por la convivencia: «Los miembros de la comisión están destrozados y la gente del pueblo enfadada»
SOCIEDAD
El pueblo de León que vendió más participaciones del gordo de la Lotería de Navidad que décimos había jugado sigue en un tenso compás de espera. La comisión de fiestas ha propuesto una quita para que todos los premiados puedan cobrar, pero todo apunta a que el caso acabará judicializado
30 dic 2025 . Actualizado a las 17:10 h.«Los miembros de la comisión están destrozados y la gente del pueblo enfadada». Así se expresa un vecino de Villamanín, en León, cuando aún no se ha cumplido una semana del frágil acuerdo alcanzado entre los premiados y los jóvenes que vendieron los décimos del gordo.
Y es que los vecinos siguen divididos después de que se vendiesen un exceso de participaciones. Para que la paz vuelva a esta localidad, cada premiado debería perder 6.500 euros de los 65.000 de cada participación. «Que no te gusta perder un dinero que es tuyo, pues no. Pero es la única solución», expresa otra vecina a la agencia Atlas. Con todo, la espera para los agraciados se está haciendo larga.
Hasta el propio ayuntamiento ha expresado su deseo de que la convivencia vuelva a la localidad. Desde la alcaldía, Félix Álvaro Barreales, ha hecho un llamamiento al consenso para que se acepte la quita que permita cobrar a todos los ganadores. «El Ayuntamiento de Villamanín desea manifestar su pesar por la situación que se está viviendo en el municipio y por la repercusión que estos hechos están teniendo en la imagen pública del pueblo», dicen en un comunicado. «Una imagen que no representa ni el sentir ni los valores de convivencia que siempre han caracterizado a Villamanín», añaden.
Nunca pensaron los vecinos de este pueblo de mil habitantes que la suerte y la felicidad de que les tocará el gordo de Navidad supusiera, en tan solo unos días, la ruptura de de la armonía de este ayuntamiento de la montaña de León.
Su comisión de fiestas admitió su grave error. Se vendieron más participaciones que décimos jugados.
Una equivocación que ha provocado un agujero de 4 millones de euros, correspondientes a 50 participaciones de cinco euros (cuatro para jugar y un euro de donativo para la comisión) de un premio de 80.000 euros por papeleta, que no estaban respaldados por los décimos correspondientes.
Una situación que, como reconocen los propios vecinos, «ha dividido al pueblo» entre los que disculpan el error de unos jóvenes «sin mala intención» y los que ven falta de transparencia, quieren cobrar sus premios y no pueden mientras no se llegue a una solución.
El pasado viernes se quiso llegar a un consenso en una tensa reunión convocada por la comisión y a la que asistieron muchos de los agraciados con las participaciones del primer premio, el número 79432.
En el encuentro, la comisión, formada en gran parte por jóvenes de entre 18 y 25 años, propuso una quita en torno al 10 % para cada premio, con el fin de que todas las personas pudieran cobrar. También el reparto entre los agraciados del décimo que llevaba la comisión y los premios personales de los integrantes de la misma, siempre que no se denunciase. Así, la deuda se reducirá a dos millones de euros.
Una propuesta que contó con un amplio consenso de los vecinos, al entender que los jóvenes «han cometido un error sin mala fe y han puesto encima de la mesa hasta sus propios premios», pero que ni tan siquiera ha hecho pública la comisión, que se ha limitado a emitir un comunicado en el que piden la ayuda de todos para «cobrar cuanto antes, evitar pleitos y no convertir una buena noticia en un conflicto».
Gran parte de los jóvenes llevan días sin coger el teléfono y alguno de ellos reconoce que ha perdido amigos. Varios vecinos reconocían el lunes a Efe que, aunque las aguas se han tranquilizado un poco, varios afectados han manifestado que piensan denunciar la situación una vez que hayan podido cobrar y conozcan la quita que se realiza a su premio tras el reparto del décimo y los premios personales de la comisión.
Según una vecina afectada de la cercana localidad de Rodiezmo, la situación ha resucitado viejas rencillas familiares y vecinales que «siempre han estado ahí».