El brote de ébola en África aún tardará varios meses en poder ser controlado

Efe KINSASA

SOCIEDAD

«Tardamos mucho en reaccionar, aunque la epidemia ya se había extendido por la comunidad, porque el sistema de salud no funcionaba», asegura el médico Jean-Jacques Muyembe

21 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

«Debemos esperar al menos tres o cuatro meses antes de hablar del fin de esta decimoséptima epidemia», advierte el profesor Jean-Jacques Muyembe, uno de los codescubridores del virus del ébola, sobre el grave brote que actualmente azota a la República Democrática del Congo (RDC), que fue declarado el pasado mes de mayo y que se ha cobrado la vida de cerca de 4.000 personas.

En 1976, Muyembe, entonces un joven médico congoleño que había vuelto a su país tras cursar estudios en Bélgica, fue enviado a Yambuku, una aldea remota en el norte de la RDC, para investigar una enfermedad misteriosa. «Llegué a Yambuku el 23 de septiembre de 1976. Vine a Yambuku porque había una epidemia mortal caracterizada por fiebre, dolores de cabeza y hemorragias graves», recuerda el profesor, que hoy tiene 84 años, en su despacho en la capital congoleña, Kinsasa.

«Vi a los primeros pacientes. De hecho, eran de ébola; en aquel entonces, aún no lo conocíamos. Y teníamos que encontrar rápidamente el diagnóstico, la causa, qué había provocado esta epidemia», relata.

Cincuenta años después, Muyembe, director general del Instituto Nacional de Investigación Biomédica (INRB) de la RDC, sigue en primera línea de batalla contra el virus, mientras el país afronta su decimoséptimo brote. El actual episodio es el segundo más letal registrado a nivel mundial, por detrás de la epidemia de África occidental del 2014-2016, que dejó unos 11.000 muertos y 28.000 contagios.

El veterano médico admite que se detectó tarde el brote, causado por la cepa de Bundibugyo, para la que no existe ni vacuna ni tratamiento, a diferencia de la más común variante de Zaire, contra la cual se desarrollaron vacunas. «Tardamos mucho en reaccionar, aunque la epidemia ya se había extendido por la comunidad, porque el sistema de salud no funcionaba», explica.