El jurado contradice a la crítica y premia la discutida película norteamericana «Réquien por un sueño» La opinión de un jurado no tiene por qué coincidir con la crítica o el público, pero al término de la 45 Semana Internacional de Cine de Valladolid absolutamente nadie se esperaba que una de las películas más flojas y pedantes de la Sección Oficial _la norteamericana «Requien por un sueño», de Darren Aronofsky_ se viera recompensada con un primer premio, aunque fuera ex-aequo, con otra que sí lo merecía, la del francés Robert Guédiguian, «El pueblo está tranquilo», que también se llevó el premio a la mejor actriz.
28 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Una Espiga de barro frente a una Espiga de oro. Claro que siempre se podrá usar la máxima de ese filósofo de la simpleza contundente que es Clint Eastwood, cuando en Harry el sucio suelta aquello de «las opiniones son como los traseros, cada uno tiene uno». Fue tal la sorpresa y el desconcierto cuando sonó la decisión, que en el noble Salón de los Espejos del Teatro Calderón ni hubo aplausos ni hubo pateos, solo murmullos desaprobatorios. Del resto del palmarés nada que objetar, aunque tampoco se esperaba el Premio Especial del Jurado para el español Gerardo Herrero por Las razones de mis amigos. Previamente, el director del festival, Fernando Lara, comunicó a los asistentes las particularidades del reglamento, matizando que ese premio en concreto es atribución única del jurado en el sentido de darlo o prescindir del mismo. Lara se mostró satisfecho por el desarrollo del Festival, que ha cumplido su pronóstico de «arriesgado y radical». Con todo, fue una edición intensa, como acostumbra Valladolid, con una impecable selección de películas que hacía difícil distribuir los premios. Claro que nadie se esperaba que la retórica y el efectismo barato de Aronofsky se recompensaran con el premio más prestigio del palmarés.