Un libro recogerá las cartas que los gallegos enviaron a Unamuno

JESÚS FRAGA LUGO

TELEVISIÓN

JOSÉ SUÁREZ

Los textos revelan las inquietudes de los intelectuales de principios del siglo XX sobre política o cultura Querido amigo, ilustre señor o respetable maestro. Son tres de los apelativos con que algunos gallegos encabezaron las cartas que remitieron al escritor Miguel de Unamuno. Esta correspondencia -778 documentos de 262 personas- fue estudiada por Alexandre Rodríguez Guerra y el Centro Ramón Piñeiro la ha recogido en una amplia antología. A través de ellos se conocen no sólo más rasgos de la personalidad del autor, sino también parte de las inquietudes y aspiraciones de sus corresponsales.

21 ene 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Miguel de Unamuno (Bilbao, 1864-Salamanca, 1937) dedicó una parte considerable de su tiempo a cultivar las relaciones epistolares. Entre las numerosas cartas que se encuentran en su casa-museo de Salamanca, se hallan 778 documentos que fueron remitidos por 262 gallegos, y que fueron el objeto de estudio de la tesis doctoral de Alexandre Rodríguez Guerra. El Centro Ramón Piñeiro ha editado los resultados de esta investigación, así como casi 700 de estas cartas. En su contenido se pueden rastrear rasgos de la compleja personalidad del autor vasco. El texto también arroja luz sobre la situación política y cultural de la Galicia del primer tercio del siglo pasado. Los corresponsales gallegos de Unamuno fueron muchos y de diverso tipo. Le escribieron universitarios que querían contar con su presencia en un acto cultural, periodistas que recababan artículos para sus publicaciones y jóvenes escritores que se aventuraban a enviar volúmenes de su autoría o que dejaban constancia de su admiración por el «maestro». Eduardo Blanco Amor, Roberto Blanco Torres, Domingo García-Sabell, Ramón Otero Pedrayo o Aquilino Iglesia Alvariño son algunos de los remitentes gallegos, y sus cartas se hallan ahora entre las de estudiantes y admiradores anónimos de Unamuno. Eduardo Pondal. El poeta elogia a Unamuno en calidad de escritor y no de rector de Salamanca. Hace un cumplido a la literatura castellana, aunque le encuentra un pero: «le falta sentimiento». Aquilino Iglesia Alvariño. Le escribe en gallego -una excepción- para defender el ideario galleguista.