MIGUEL A. FERNÁNDEZ / INTERFERENCIAS
09 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.El Grandes relatos de Telecinco en la noche de los sábados quizá se pierda en su irregularidad aún siendo telefilmes superiores a la media habitual, esa que se conforma con cubrir expediente. Sin embargo la versión de Dune, que hoy va por su segunda entrega, combate a la indiferencia. Aunque los cinéfilos retienen en su memoria la accidentada versión que David Lynch realizara en 1984 (más tarde remontaría en una versión de cinco horas para televisión), la dirigida ahora por John Harrison, con un presupuesto de 3.600 millones aportados por Canadá y Alemania, se merece un respeto. Sobre todo por su cuidado look visual, avalado por el prestigioso operador italiano Vittorio Storaro y por el diseñador de producción Mirken Krela Klakovic. Se palpa en escenografía peculiar, en un vestuario imaginativo y en uno decorados impactantes. Ambos se coaligaron para recrear un potente y vistoso 10991 que hace de esta adaptación de la novela de Frank Herbert, una cita muy distanciada de lo habitual en el espacio y por supuesto en la saturada oferta telefílmica diaria, en absoluto comparable. Llega a España precedida de notable acogida popular en Norteamérica, y confirma que se puede hacer un buen producto aún ajustándolo a las medidas del medio. Seis horas repartidas en tres bloques que sin evitar los cortes publicitarios, confirman que todavía se pueden facturar buenos telefilmes cuando media rigor y presupuesto. Vale la pena.