Fallece la viuda de Rafael Dieste

J . M. J. / C. F. RIBEIRA / A CORUÑA

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Carmen Muñoz murió en A Coruña a los 96 años y será enterrada en el cementerio de Rianxo La viuda del escritor rianxeiro Rafael Dieste Gonçalves, Carmen Muñoz Manzano, falleció en la madrugada de ayer en A Coruña a los 95 años de edad. Desde que conoció a su esposo, en 1934, su vida cambió, ya que, incluso, llegó a asegurar que su principal vocación fue «ser la mujer de Dieste». Los restos mortales de esta extremeña de nacimiento, pero gallega de adopción, reposarán en el cementerio parroquial de Rianxo, en el panteón familiar. El entierro está previsto para la una de la tarde de hoy.

13 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Carmen Muñoz nació en la localidad cacereña de Malpartida de Plasencia en 1906, en el seno de una familia acomodada. Estudió en Salamanca y sacó la carrera de Magisterio en Madrid, ingresando en la Inspección de Primera Enseñanza. También participó en las Misiones Pedagógicas. En 1933 opositó para ingresar en la Inspección de Enseñanza Primaria, consiguiendo plaza en la provincia de Lugo. Después se trasladó a Cáceres. Fue en Valencia de Alcántara donde conoció a Rafael Dieste, con el que contrajo matrimonio en Santander, en septiembre de 1934, cuando hacía un curso en la Universidad Menéndez y Pelayo, mientras Rafael regresaba de una misión pedagógica por Alava. Cuando estalló la Guerra Civil, se encontraba con su esposo en Madrid, teniendo una actuación muy destacada en defensa de la Segunda República, tanto en labores pedagógicas como en publicaciones culturales. En 1938, su marido se incorporó al Ejército del Este. En febrero de 1939, el matrimonio Dieste salió de España, tras la caída de Cataluña en poder del ejército de Franco. Fueron internados en el campo de concentración de Saint Cyprien (Pirineos Orientales). Después de pasar más de 20 años en el exilio, viviendo en Argentina, México e Inglaterra, regresaron a Galicia definitivamente en 1961 para residir unos años en Rianxo, localidad de su esposo. Unos años después, se reincorporó a su trabajo de inspectora de enseñanza hasta su jubilación, en 1976. Legado literario En 1981 falleció en A Coruña su esposo Rafael y ella, ya jubilada, se dedicó a la recogida y perpetuación de su valioso legado literario y artístico. En todos los actos culturales se la veía acompañada de sus grandes amigas, Maruxa Seoane y Jenny Fernández Armesto. La Voz de Galicia publicó en 1995, dentro de su Biblioteca Gallega, el libro Epistolario amoroso (con introducción y notas de X.L. Axeitos), donde se transcriben las numerosas cartas cruzadas entre Carmen y su esposo. En los últimos años, la enfermedad apenas le permitía viajar. Aún así, en 1995 acudió a Rianxo, donde la nombraron hija adoptiva y le rindieron un caluroso homenaje.