El shock del 11-S afectó inmediatamente al cine. Jungla de cristal. La venganza se retiró de televisión y el pack con la trilogía en DVD protagonizada por Bruce Willis, también se vio afectada por lo sucedido en las Torres Gemelas. La Primera la da hoy en la sobremesa, porque en el fondo no es para tanto y si la violencia es un componente básico en las andanzas del expeditivo teniente John McClane, sangre hay muy poca, y todo se remite a escombros, polvo, humo y demasiado ruido. Al margen de sus cualidades como producto (dirige John McTiernan, un experto en el género), lo que hirió la sensibilidad de los norteamericanos post-11-S, es que el terrorista Jeremy Irons siembra de bombas la Gran Manzana, y en su mayoría estallan para asombro del espectador, que previamente acudió al cine bajo ese reclamo. La Fox puso interés en resaltar su impactante espectacularidad. La secuencia más sorprendente fue la voladura de una estación de metro, filmada de una sola vez con cinco cámaras en un gran decorado en Charleston (Carolina del Sur), utilizando vagones auténticos, 500 metros de vía y 40 especialistas haciendo de víctimas. En la Sexta Avenida destruían los grandes almacenes de Bonwit Teller con varios coches saltando por los aires. También volaron un parque cerca del Federal Reserve Building... En fin, un espectáculo que ahora mismo sería impensable. De ahí que hayan fijado a la historia anecdótica del cine a Jungla de cristal. La venganza.