«Così fan tutte» se estrena el 31 de mayo en el Festival Mozart de A Coruña tras nueve meses de «embarazoso» trabajo «Montar una ópera es como un embarazo. Son nueve meses de intenso trabajo», asegura el mexicano Sergio Vela. Su nuevo hijo, el cuarto de apellido mozartiano, nacerá el 31 de mayo. Se llamará «Così fan tutte». Es una producción del Festival Mozart de A Coruña. Vela, director de escena e iluminación y escenógrafo, da órdenes en cinco idiomas («los que hablo bien», aclara) a un reparto que incluye a dos valencianos, un par de italianos, una canadiense y un inglés. El ensayo se oficia en el teatro Rosalía de Castro, «un marco mágico», donde se producirá el alumbramiento a finales de mes. Aquí no hay posibilidad de salirse de cuentas.
22 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Será la primera ópera del ciclo coruñés. La única producción propia creada para esta edición del Festival Mozart ( Il viaggio a Reims también es un parto autóctono, pero ya se representó en un ciclo anterior). Hace un año que Sergio Vela se metió en este lío. Antonio Moral, director del festival, le propuso hacer «el Così », como el escenógrafo llama cariñosamente a su futuro vástago. Le atrajo el reto, que le permitía trabajar por primera vez en España, «un destino casi natural». Empezó entonces el trabajo de documentación. Sobre el autor, Mozart, estaba puesto: «Es la cuarta vez que hago una ópera de él». Hace nueve meses, arrancó su estrecha relación con Antonio Ros Marbá, el director musical de la ópera, mantenida a través de correos, faxes y encuentros. «El punto de partida es decidir cómo se va a narrar», explica el escenógrafo. No es cuestión baladí, y en esta tarea invirtieron horas para decidir, entre otras cuestiones, los diseños del escenario y del vestuario, cuyos bocetos fueron enviados desde México. En febrero, Vela vino a A Coruña «para inspeccionar técnicamente el teatro». Desde el lunes 6, el Rosalía de Castro es su oficina de trabajo, el escenario de unos «ensayos largos, intensos y concentrados». Por la mañana, de 10 a 2, las pruebas técnicas. Por la tarde, de cuatro a diez, las musicales. Ayer, a eso de las seis, se escapó durante un cuarto de hora a una cafetería para atender a la prensa. Lo vinieron a buscar al bar. La ópera no da tregua.