El actor cree que debe llegar la normalización de la homosexualidad para poder convertirla en un recurso cómico más para las series y los humoristas
22 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.La convivencia entre los personajes de 7 vidas se animó con la llegada de un nuevo miembro a la veterana serie, Sergio, papel que interpreta Santi Millán. Tras diez años de trayectoria en el grupo teatral La Cubana, Millán, que formó parte del elenco de Periodistas , pisa firme en la comedia, un terreno que conoce bien. En cine, tras una incursión en Vivancos III , forma parte del cartel de otra película a punto de estrenarse, Nudos , dirigida por Luis María Guell, con Goya Toledo y Charo López. -Parece que se amolda perfectamente a su personaje en «7 vidas», que está hecho a su medida. -El perfil es parecido al que hacía en Periodistas , con matices. Sergio es buena gente pero un poco caradura sin quererlo ser. La vida siempre le ha sonreído, las cosas le han salido bien sin tenerse que esforzar porque viene de una buena familia. Él es un poco alegre y no se plantea que la vida sea un drama. Tiene, además, un problema con el mundo laboral porque no tiene ni idea de cómo funciona el trabajo. -¿Le resulta cercano? -En lo de buena gente, pero no en las otras características porque he tenido que trabajar desde bastante joven, aunque no me puedo quejar porque las cosas me han ido bien. -¿Cómo llegó a la interpretación? -A los 10 años me dio el punto de ser actor, igual que otros niños dicen que quieren ser futbolistas. Hacía teatro en el colegio y después organicé grupos. A partir de los 20 años, después de haber hecho teatro infantil, entré en La Cubana, donde estuve hasta los 30. Siempre me ha ido muy bien en el trabajo porque todos los pasos han sido progresivos. -En «7 vidas» da la impresión de que los actores se lo pasan muy bien, que hay buen ambiente de grupo. -Es así. No es imprescindible que haya buen ambiente para que las cosas salgan bien, pero aquí hay muy buen rollo, tanto a nivel artístico como técnico. Es como una gran familia. -En esta etapa, ¿no se utiliza más la homosexualidad como recurso cómico? -No. Además, tiene que llegar la normalización de la homosexualidad para que nos podamos reír de ella como de otra cosa. Generalmente, las minorías que están oprimidas o no aceptadas del todo suelen ser más susceptibles como recurso para el humor. Pero aquí lo que intentamos es reírnos hasta de nuestra propia sombra y sacar humor de todas las posibles situaciones. -¿Usted también se ríe de si mismo al andar por la vida? -Sí, es muy importante porque te da una licencia para reírte también de los demás. En España tenemos buenas tragaderas para el humor. -¿Hay buena cosecha de cómicos en España? -Sí, hay gente muy divertida. En El club de la comedia encuentro gente que todavía no es conocida pero que son muy buenos. Para mí, los grandes tótem son Woody Allen, los hermanos Marx, y en España están Rubianes, Wyoming, Gomaespuma, Buenafuente...