Colin Farrell asegura en Madrid que Hollywood no es su sitio

Ch. L. Monjas COLPISA | MADRID

TELEVISIÓN

El actor irlandés presentó «La prueba», el «thriller» que coprotagoniza junto a Al Pacino El intéprete está presente en la cartelera española con «Daredevil»

17 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Consciente de la mala fama que le precede -chulo, deslenguado, irreverente, creído y macarra, entre otras muchas lindezas- y del privilegiado lugar que ocupa en estos momentos en Hollywood, que se ha rendido ante este joven actor irlandés, el atractivo Colin Farell se mostró simpatiquísimo e hizo gala de su profesionalidad ante los medios de comunicación españoles, a los que ayer presentó el thriller norteamericano La prueba , en el que comparte protagonismo con su admirado Al Pacino. Farell celebró San Patricio, el patrón de su país, en España, una de las plazas de la gira promocional que está llevando a cabo por Europa con esta película, que el próximo viernes llega a la cartelera. Acompañado por sus dos hermanos, este irlandés que Hollywood ha bautizado como la nueva estrella del celuloide sólo quiere divertirse actuando. «Tengo veintiséis años y quiero disfrutar de la vida, hacer personajes interesantes y distintos y tener una buena relación con mi familia y amigos», advierte este profesional, que enciende un cigarrillo tras otro. Con un futuro muy prometedor, Farrell se dio a conocer en Tigerland, papel que le valió que la revista Vanity Fair lo denominara como «el Brad Pitt irlandés». Desde entonces, ha estado en el momento justo y en el lugar correcto. Además, le trae al fresco ser la segunda o tercera opción. Por eso cuando Edward Norton se retiró de La guerra de Hart , él ocupó su puesto, situación que repitió con Phone Booth - el papel era para Jim Carrey- y con Minority Report - Spielberg quería que el enemigo de Tom Cruise fuera primero Matt Damon y, tras la negativa de éste, el español Javier Bardem-. Oportunidades «Llevo nueve años en la interpretación. Los últimos tres he estado muy ocupado, se me han dado muchas oportunidades, lo cual es un sueño para cualquier joven actor. No sé por qué me está pasando todo esto, pero tengo que reconocer que soy un privilegiado», confiesa Farell, que empezó en la televisión, en una serie, y que en estos momentos cobra ocho millones de dólares por película. Y es que Hollywood se ha dado cuenta de que este joven, que a la primera oportunidad que tiene luce el torso en la pantalla, tiene, además de un físico espectacular -asegura que no va al gimnasio, pero su camiseta ajustada lo desmiente-, suficiente carisma para robar planos a estrellas como Pacino, Cruise y Bruce Willis. «No soy el nuevo niño malo de Hollywood, que no es mi sitio. Soy europeo, bebo, fumo y salgo por las noches. Pero durante el día trabajo muy duro, voy a muchas pruebas, soy puntual y llego al set con el papel aprendido. Esto de la fama es nuevo para mí, no lo controlo ni he reflexionado sobre ello».