El mismo día en que se anunció el fallecimiento del compositor Luciano Berio, uno de los más importantes músicos de Italia después de la Segunda Guerra Mundial, la soprano Ruth Ziesak hizo su segunda aparición en el Festival Mozart. Una lástima lo del creador de la ópera Un re in ascolto , al que siempre era grato escuchar en persona porque decía cosas interesantes. Me quedo con una de las últimas cosas que le oí, en un inolvidable encuentro madrileño: «El teatro musical necesita pensamiento musical que lo nutra, que lo haga vivo; la verdadera música tiene sentido por sí misma, no puede ser la sierva de un libreto aristotélico». Esta acertada frase, que lo mismo vale para el cine, sirve también para el lied . Fue Schubert quien logró, por primera vez, en este género que palabra y sonido se impregnasen el uno al otro, en igualdad de condiciones. Para hacer que esa fusión cobre vida se necesitan los intérpretes justos, y en este caso los ha habido. El pianista Helmut Deutsch y la soprano Ruth Ziesak colaboran para tejer ese hilo invisible que une música y poesía en una forma superior del arte. Ahora se ha visto, por ejemplo, en las Canciones de Mignon , donde el equilibrio alcanzado entre texto (Goethe) y música (Schubert) resultó admirable, gracias a estos dos intérpretes. La voz de Ziesak, pequeña, de timbre agradable, claro, se escuchó mucho mejor en la bombonera del Rosalía, un recinto más adecuado para los cantantes por sus características de teatro a la italiana. En su expresión, la alemana rehuye cualquier amaneramiento para buscar a través de una naturalidad que nace del estudio, de la íntima comprensión del hecho musical, el adecuado balance entre sentimiento y razón. El nivel de estos recitales, lo mejor, sin duda, del Festival Mozart, no hace más que subir. Buena cosa. Festival Mozart. Teatro Rosalía. Ruth Ziesak, soprano. Helmut Deutsch, piano. Canciones de F. Schubert.