Crítica musical | «Zaide»
16 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Lo dijo el otro día López Cobos, durante la presentación del Rapto : «Ahora que los teatros de ópera han alcanzado un nivel importante, los festivales necesitan encontrar su propia personalidad con propuestas que se salgan de lo común». Cierto, y eso no está ocurriendo, al menos este año _y a falta del aguardado Tancredi_, en el capítulo operístico, el más importante del certamen. Se está cumpliendo con dignidad, pero sin llegar a alcanzar esas cotas exigibles de excepcionalidad que marquen diferencias con el resto. Claro que también ha habido mala suerte. Para Zaide se contaba de partida con una soberbia pareja vocal, la del tenor Reynaldo Macías y la soprano Isabel Rey, habituales de la Ópera de Zurich. Sustitutos Ambos se descolgaron de la producción en los ensayos, por lo que hubo que improvisar a toda prisa unos sustitutos que salvaran las funciones. La soprano Daniela Bruera tuvo que aprenderse su Zaide en una semana. Pasó como una apisonadora sobre una de las páginas más deliciosas del salzburgués, Ruhe sanft, en la que evidenció una descuidada línea de canto, aunque luego mejoró algo en el acto segundo. Peor fue lo de su compañero, el tenor Mark Tevis (Gomatz), de timbre descolorido y agudos tremolantes. Más centrados estuvieron en su cometidos Josep Miquel Ramón (Allazim), barítono de voz bien proyectada, y Jeremy Ovenden (Soliman), de instrumento pequeño, pero seguro. Lo más sobresaliente lo aportó la orquesta: codo con codo, en ocasiones, alumnos de la Orquesta Joven compartieron responsabilidades con sus profesores de la Sinfónica. La fórmula funcionó y podría ensayarse en otras ocasiones (en la temporada de ópera de otoño piensa contarse, este año, con una orquesta extranjera; ¿es necesario, a la luz de lo que aquí tenemos?). Rinaldo Alessandrini, musical, preciso, excelente concertador, demostró que se puede obtener un sonido incisivo sin recurrir a las asperezas de los instrumentos antiguos. La puesta en escena, ya conocida, de Santiago Palés, con su viaje circular, a modo de flashback , apostó por lo conceptual y los volúmenes geométricos, logrando momentos de sugerente belleza plástica y centrándose en subrayar los conflictos internos de los personajes más que en la mutilada acción externa. En general, supo a poco. Festival Mozart. Teatro Rosalía. Sinfónica de Galicia y Orquesta Joven. R. Allesandrini, dir. musical. Santiago Palés, dir. escena. Bruera, Tevis, Ovenden, Ramón.