«El nacionalismo implica un feroz odio a lo ajeno»

C. Tristán TEL AVIV

TELEVISIÓN

ESTEBAN COBO

Entrevista | Jon Juaristi El director del Instituto Cervantes, convertido al judaísmo, dice que la trivialización del Holocausto reavivó el antisemitismo

18 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

El último viaje de Jon Juaristi a Jerusalén se producía esta semana para participar en los actos del 50 Aniversario del Museo del Holocausto, invitado por el gobierno israelí. Pero no era el primero. El actual director del Instituto Cervantes visitó por primera vez Israel con apenas 15 años, cuando todavía militaba en las filas de ETA, de la que se alejaría no mucho después a finales de los 60. Fue el primero de muchos viajes, casi «iniciáticos», en los que descubriría, no sólo su amor por el pueblo judío, sino su verdadera fe, el judaísmo ortodoxo. Juaristi hizo el camino inverso de los antiguos «conversos» españoles, y abandonó el cristianismo para abrazar la religión de la Casa de David, tras una conversión que siempre es difícil en esta religión no proselitista. De hecho, exige un exhaustivo estudio de las leyes y las tradiciones judías durante un año, que evalúa posteriormente un Tribunal (en su caso en Israel) que pocos superan. Después llega el baño ritual o «Mikveh», remotamente parecido a nuestro bautismo, y la circuncisión. Un hecho del que Juaristi se niega en redondo a hablar, y que le hace mostrar su aspecto más hostil en cualquier entrevista -que zanja con una cortante y explícita mirada- como en esta que concedió a La Voz en un hotel de Tel Aviv. -¿Su conversión al judaísmo sorprendió y despertó todo tipo de reacciones...? -(Interrumpiendo la pregunta) Sobre ese asunto, sólo puedo decir que fue un proceso personal sobre el que la gente que ha hablado lo ha hecho con un desconocimiento absoluto. No me gusta ahondar en ello, ni hacer confesiones públicas en este sentido. Sólo puedo decir claramente que quiero mucho a Israel. -En su conferencia en el Museo del Holocausto habló de la memoria de este trágico hecho en la literatura. -Si, hemos asistido en los últimos años a trivialización del holocausto, en parte porque ha habido mucha literatura y cine que ha actuado de una forma corrosiva. Creo que el reavivamiento actual de la judío-fobia en Europa se debe en gran medida a ello. Decía Woody Allen que la comedia es tragedia más tiempo. Ese es el riesgo de toda tragedia histórica, y ese es el gran reto del Holocausto porque algo de esto ha sucedido. Cuando un modisto se atreve a vestir a sus modelos con parodias de los uniformes de los judíos en los campos de concentración nazis hay que dar la voz de alarma. -¿Qué opinión le merece el nacionalismo israelí? -Los nacionalistas me caen mal. El nacionalismo es una perversión de un legítimo sentimiento patriótico, que implica un feroz sentimiento de odio a lo ajeno. Este nacionalismo se practica mucho más fuera de Israel, concretamente en los EE UU, donde ciertas cadenas de televisión lanzan un discurso de linchamiento hacia lo árabe repugnante. Pero no tiene nada que ver con defender el derecho de Israel a existir como un estado-nación, algo que yo también siento y defiendo. -Los israelíes relacionan el terrorismo palestino con el de ETA, ¿le parece acertado? -Algo tienen en común, ambos atentan contra población civil, desarmada e indefensa. Y ambos explotan el victimismo. -Sus recientes declaraciones respecto a las otras lenguas del Estado, como el gallego, han levantado ampollas. Incluso el BNG ha pedido que las aclare en el Parlamento. -Fueron unas declaraciones malinterpretadas por el BNG, al que he contestado por escrito. Dije que hemos constado que la demanda del aprendizaje de estas lenguas ha caído en nuestros centros. Si la demanda es razonable impartimos cursos, y siempre difundimos permanentemente todas las culturas de España y Latinoamérica. Hablo vasco y también domino el gallego. Pero comparar su dimensión internacional con el castellano está fuera de lugar.