El veterano guitarrista vigués, colaborador habitual de Los Enemigos y Mastretta, acaba de editar su primer álbum en solitario, «Novoa cruza el Atlántico»
27 oct 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Media hora después de esta entrevista (realizada a las diez de la mañana de un martes), Pablo Novoa está metido en un estudio junto a Josele Santiago, cantante de los desaparecidos Enemigos. Y es que el guitarrista vigués no ha parado ni un momento desde que, en 1983, se convirtiese en miembro de un grupo que dejó para la historia del pop himnos como Malos tiempos para la lírica . Para los más despistados, hablamos de Golpes Bajos. Tras esa triunfal entrada en la música, Novoa ha puesto su maestría al servicio de artistas tan dispares como Los Ronaldos, Julieta Venegas, Tonino Carotone, Ketama o Tahures Zurdos. Ahora prueba con su primer disco en solitario ( Novoa cruza el Atlántico ), en donde se beneficia de la producción de Mastretta, un músico con el que toca en directo y al que, además de colega, considera «un amigo». - Porque le da un sonido especial al disco. En una grabación se nota cuando la banda está tocando junta o no. Y a mí me gusta más grabar de esa manera. -Otra de las sorpresas es que el disco es totalmente instrumental. ¿No se siente cómodo con las letras? - La verdad es que en el momento de componer varios de los temas que hay en el disco probé a ponerles letra, pero no me sentía cómodo al tocarlos, por lo que decidí hacerlo instrumental. -De todas maneras en el cuadernillo interior del disco explica lo que para usted significa cada canción. - Sí, aunque no tengan letra, las canciones siempre las compones sobre alguna experiencia que te pasa o una idea que se te ocurre. Además, siempre me han gustado que los discos estén bien editados. Por ejemplo, el cuadernillo también lleva las fotos de los músicos que han intervenido, porque a mí, como aficionado, siempre me ha gustado conocer qué aspecto tienen los que tocan en un álbum. Por eso he intentado que la edición de mi disco vaya lo más cuidada posible. -Me imagino que le sería muy difícil encontrar a una discográfica que apostase por un disco exclusivamente instrumental. - No me planteé ofrecer el disco en varias compañías, porque ya me imaginaba que las grandes empresas no iban a entender que quisiese editar un disco instrumental. Fui directamente a Subterfuge, ya que sabía que ahí iban a entender y apoyar mi propuesta. -Una propuesta que además incluye referencias poco habituales en el panorama del pop, como puede ser el bolero, apuntes cercanos a los Shadows o influencias del sonido de la bandas sonoras cinematográficas de los sesenta. - Es que yo siempre he tenido ese tipo de influencias. Cuando era un chaval, en mi casa había discos de grupos latinoamericanos, que traían parientes que estaban emigrados en Cuba o Venezuela. Aunque yo nunca he sido un emigrante, sí que he tenido esa influencia. Además, en mi juventud en Vigo no había salas de rock, si querías escuchar música en directo te tenías que ir a un local en donde actuaban orquestas de baile, y eso también ha sido una influencia. -Tras veinte años como músico profesional en España, ¿cómo valora la situación actual? - No es muy buena. Cada vez resulta más difícil grabar un disco que no siga las pautas comerciales que establecen las grandes compañías. Era más fácil grabar un disco cuando empecé con Golpes Bajos. -¿Peores tiempos para la lírica? - Pues sí.