Pensada desde el principio como el vehículo para el lucimiento de la exquisita Michelle Pfeiffer, Los fabulosos Baker Boys funciona como una entretenida, y a ratos brillante, comedia de amor adulto, gracias además a la coincidencia en el reparto de los hermanos Beau y Jeff Bridges, dos soberbios actores. Su director, el huidizo Steve Kloves, debutó con este filme en 1989, y luego sirvió una de las películas más interesantes de los 90, Flesh and bone . A través de la hermosa Pfeiffer, Kloves, de ideas claras, trazo sencillo e ingenio afilado, rinde homenaje a aquellas increíbles mujeres de los años dorados de Hollywood, que como Rita Hayworth eran capaces de cantar, bailar y dar la réplica a sus coprotagonistas sin despeinarse. De un modo que recuerda, en algún momento, al desternillante Broadway Danny Rose de Woody Allen, Kloves retrata la trastienda menos glamurosa del mundo del espectáculo, esos locales americanos donde uno puede comerse un filete Mignon con patatas mientras varios artistas del escalafón más bajo intentan mantener el interés con su resabido repertorio de standars. Música de primera, estupendas actuaciones y una historia sustanciosa, llevada a buen puerto, garantizan un rato agradable.