LA EMISIÓN no decepcionó. Las fosas del olvido, que La 2 emitió en Documentos TV, recordaba que la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica quiere cerrar para siempre el drama de la Guerra Civil, restituyendo los restos de más de 800 fosas comunes de la guerra y la posguerra. La gran mayoría, víctimas del franquismo; las menos, franquistas. Se centró en dos de ellas y en los testimonios de familiares, pero también sacó a un hijo de un asesinado por la República y a un escritor contrario a remover los huesos a cambio de instalar un monolito. Otra manera de aportar objetividad. Quien siga la actualidad, recordará que en los tres últimos años los medios ya se ocuparon del asunto. Por eso no era noticia. Sin embargo, la filmación buscaba un medio poderoso como la tele para avivar conciencias y divulgar la impecable intención del proyecto. Decía una de las arqueólogas que allí no había huesos, sino «personas con sus identidades», en referencia a su dignidad. Opiniones habrá para todos los gustos, pero nada que objetar al documento, ágil, ameno, duro, y una loable contribución a restañar heridas. El escritor Julio Llamazares recordaba que cuando escribió Luna de lobos a comienzos de los ochenta, había gente que todavía miraba a ambos lados cuando hablaban de la Guerra Civil. Medio siglo después...